Silvia Zerbini, se hará cargo de una necesidad que está latiendo en corazones del interior del país. Foto: gentileza de la directora

Terminó la espera: el proyecto presentado por y se impuso en el concurso abierto para la designación de un nuevo director y subdirector del Ballet Folklórico Nacional.

 

Octubre fue un mes de definiciones de cara al futuro del Ballet Folklórico Nacional (BFN). Al menos, en uno de los puntos centrales para la continuidad de la compañía: el nombramiento de la nueva conducción (director y subdirector) que guiará sus pasos. El lunes 2 tuvo lugar la instancia final de evaluación de los proyectos presentados, que fueron más de quince en total, según trascendidos. A esta etapa decisiva llegaron tres propuestas presentadas por Gabriela Avalos y Facundo Mercado, Rubén Suáres y Osvaldo Uez, y Silvina Zerbini con Mariano Luraschi.

El Comité de Selección estuvo integrado por Margarita Fernández, directora de la Compañía Nacional de Danza Contemporánea; la coreógrafa Ana María Stekelman, el profesor cordobés Oscar Arce, la docente e investigadora Teresita Barreto, la periodista Laura Falcoff y Hernán Nocioni en representación de los bailarines, entre otras personalidades. Finalmente, resultó elegido por unanimidad el proyecto de la riojana por adopción Zerbini y el santafesino Luraschi, integrante del BFN desde hace tres lustros.

Quedaron en el camino otras propuestas elevadas por Carlos Rivarola y Omar Ocampo, Laura Roatta y Néstor ‘Polaco’ Pastorive, Hernán Piquín, Hugo Jiménez y su hijo Aníbal, el malambista Pablo Mentil, Paola Parrondo, el coreógrafo santafesino Maximiliano Faraoni (director del Ballet El Chúcaro) y más. La defensa que Zerbini y Luraschi hicieron de su proyecto ante el Comité de Selección fue calificada puertas adentro como “sin fisuras”, con objetivos clave como la revalorización del BFN y una mayor llegada de la compañía oficial a todo el país.

“Sería demasiado ambicioso arrogarse que esto lo hace uno, yo estoy llevando la voz de un montón de gente y haciéndome cargo de necesidades de un montón de bailarines del país que, por ahí, por desgaste y repetición, no siguen en esto; lo único que hice es asumir una necesidad que está latiendo en corazones del interior. Sin todo este apoyo, sin esta tierra y sin todos los que me siguieron, no estaría ocupando este lugar”, afirmó Zerbini ante los medios en ocasión de un reconocimiento que le brindó a mediados de octubre la Municipalidad de Chilecito, lugar donde reside desde 1988.

Bailarina, coreógrafa y docente nacida en Ramos Mejía, el nombre de Silvia Zerbini aparece ligado a la renovación de la danza folklórica desde fines de los años ‘80. En su currículum destacan sus actuaciones junto a las compañías de Santiago Ayala ‘el Chúcaro’ y de Miguel Angel Tapia (en los años en que estuvo afincada en la provincia de Córdoba), además de haber acompañado a Jorge Cafrune en la gira De a Caballo por la Patria. El gobernador riojano, Sergio Casas, la recibió en su despacho para celebrar la designación. Dijo Zerbini en ese encuentro: “Ocupar este lugar tan expuesto es un desafío, pero me siento con la capacidad y seguridad de elegir pararme en un sitio desde el cual podré resolver y sé que el pueblo de La Rioja va estar para ayudarme. Espero poder representar al baile de todo el país”, concluyó.

Al cierre de esta edición, el Ministerio de Cultura de la Nación aún no había comunicado oficialmente el nombramiento de Zerbini y Luraschi como directora y subdirector del BFN, a la espera de completar los pasos administrativos de rigor. Se desconocía cuándo asumirán los cargos.

 

Mágico Encuentro

Oriundo de la ciudad de Casilda y egresado del Instituto Superior Provincial de Danzas Isabel Taboga, Mariano Luraschi se confesó “muy feliz, sorprendido y emocionado” por la novedad. Apenas unas horas después de que trascendiera la noticia conversó con el programa Yo Bailo, de Radio Túpac, en estos términos:

 

¿Cómo se dió el encuentro entre usted y Silvia Zerbini para encarar este proyecto?

Fue algo muy mágico. A Silvia la conozco de haber tomado clases con ella en el BFN, cuando Norma y Nydia [Viola] la convocaban. Siempre sentí un afecto muy particular por ella. Hace mucho tiempo que trabajo en el Ballet Municipal de Firmat, que este año cumple dos décadas, entonces llamamos a Emiliano Zerbini, el hijo de Silvia, para que cante en la celebración. A través de él le mandé un beso a Silvia, y a los dos días Emiliano me escribe pidiéndome mi número de teléfono para pasárselo a su madre. Paralelamente, yo ya venía pensando en presentarme al concurso pero no tenía con quién. Fue pensar en Silvia y al medio minuto coincidir en el llamado para proponernos mutuamente trabajar juntos.

 

¿Cuál fue el siguiente paso?

Al poco tiempo nos juntamos en Córdoba y los dos habíamos llevado ideas escritas que se fueron mezclando hermosamente. Coincidimos en un montón de criterios, tuvimos una charla maravillosa y así arrancó todo.

 

¿Cuáles son los ejes del proyecto de trabajo que presentaron?

Lo que pretendemos, inicialmente, es que cada bailarín pueda encontrarse consigo mismo para poder llenar de interpretación y significado cada obra en su especificidad regional, técnica, etc. Tanto en el repertorio que el Ballet ya viene haciendo como en las obras nuevas. Aspiramos a que puedan entrar y salir de cosas diferentes de la mejor manera. Es decir, que puedan interpretar un cuadro de El Chúcaro y Norma en la forma en que ellos lo planteaban, salir de escena y volver a entrar para hacer una obra de, por ejemplo, Ana María Stekelman. Eso requiere de una ductilidad especial, no se trata de poner el piloto automático y darle para adelante, hay que tomarse el tiempo de conocer qué es lo que se está haciendo. Queremos lograr que cada integrante encuentre el cimiento de por qué estamos haciendo cada cosa.

 

Poder asimilar el sentido de una obra requiere de un proceso interior en el bailarín…

Y no tengo dudas de que podrán hacerlo porque, como le dije al jurado, son bailarines hermosos, compañeros a los que admiro y sé de su capacidad. El tema es que al venir a laburar todos los días uno entra a veces en una nebulosa y no se cuestiona cosas. Entonces, en lo artístico, hay algo que se pierde. Por eso nos interesa que vuelvan a encontrarse con ese aspecto lúdico y artístico.

 

Será, casi, un trabajo de introspección…

Sí. Sin perder de vista el foco: que somos el Ballet Folklórico Nacional y tenemos una función que cumplir.

 

La compañía estuvo trabajando en dos obras nuevas: una de Agustina Vigil sobre ritmos folklóricos y otra de Mariano Balois en tributo a Mariano Mores al cumplirse en 2018 el centenario de su natalicio. ¿Qué va a pasar con ese material?

Seguramente se estrenará, como corresponde. Una de las condiciones que figuraba en las bases del concurso es que los nuevos directores deben respetar la programación fijada hasta el momento. El Ballet venía trabajando hasta ahora sin director, haciéndolo comunitariamente muy bien, aunque con las falencias naturales que aparecen cuando no hay una persona a cargo. Pero nunca nos detuvimos, seguimos trabajando en todo momento, en estas coreografías nuevas y en la reposición de otras de Stekelman y (Leonardo) Cuello.

 

Al margen de lo artístico, la compañía arrastra una serie de problemas vinculados con la falta de insumos, problemas edilicios en el lugar de ensayo, incluso el pedido de un régimen especial de jubilación para los bailarines. Imagino que son temas que junto con Silvia habrán tenido en cuenta…

Hace rato que la compañía viene remando con todo eso, peleándola y reclamando. Seguramente pondremos el hombro y acompañaremos, estaremos ahí para que todo lo que tenga que ser se pueda conseguir. Hay cosas que nos exceden, otras que habrá que esperarlas, otras que deberemos presionar para que salgan. Lo que se propone de nuestro lado es un diálogo continuo con todas las partes dentro de la compañía para poder hacer todos estos procesos mucho más amables.


Silvia Zerbini

Por su parte, la flamante directora, señaló emotivamente, a Juan Cruz Guillén, lo agradecida que se siente con su nuevo rol, “en el que fueron ustedes mis referentes”. Para ella, este nuevo desafío se da como “repuesta a muchas voces que necesitaban un cambio”. En su encuentro con Mariano Luraschi, “excelente persona y mejor bailarín”, se enfrentarán “al compromiso de sostener un ideal que implica resguardar la memoria , sostener la esencia y proyectar el estilo de los grandes maestros creadores de una manera de contar las cosas de esta tierra”.

Para preparar el proyecto que resultó ganador en la , “vivimos varias reuniones , intercambiamos y sumamos ideas, preguntamos a los que mas saben del tema, hurgamos en los recuerdos”, explicó Zerbini. Así su propuesta quedó seleccionada entre las tres duplas finalistas y “luego de una intensa entrevista (…) recibimos la noticia de que habíamos sido seleccionados para llevar la tremenda responsabilidad de dirigir a los mejores bailarines del país”.

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Daniel Sousa
Licenciado en Periodismo (USAL). Integra desde hace dos décadas la redacción del Diario La Prensa y colabora en las revistas Fortuna, Buenos Anuncios, y en el Diario Perfil. Asesora a diversas empresas y proyectos artísticos en materia de comunicación. Escribió en las revistas Ohlanda, Buzz y Off. Ligado a la danza desde su niñez, fue miembro del Ballet Salta y realizó giras al exterior con distintas compañías de tango y folklore.