Epígrafe: alumnas del Instituto de Danzas Shagya, preparándose antes de salir a escena. Foto: Valeria González

En las escuelas y estudios de danza árabe (como en los de otras danzas), los últimos meses del año se caracterizan por ser muy intensos. Vestuaristas, ensayos, nervios, coreografías… se vienen las muestras de fin de año ¡Socorro!

 

Cada vez que llegan los espectáculos de fin de año, los profesores se preguntan: ¿otra vez? ¿vale la pena tanto trabajo? ¿Por qué justo en la época donde estamos más cansados? A partir de unas pocas preguntas, docentes de 16 a 27 años de experiencia, dan cuenta en esta nota del porqué, cómo y para qué se hacen las muestras de alumnos. Samir Abut, Yamil Anum, Vanesa Daversa (Instituto de Danzas Shagya), Amir Thaleb, Saida Helou, Fairuz y Maiada, compartieron sus experiencias y reflexiones sobre esta adorable prueba de fuego de fin de año.

Desde hace años, en diciembre, en varios teatros de capital se escuchan melodías orientales. Desde las enormes salas de la mítica Av. Corrientes con capacidad mayor a los mil espectadores y propuestas estéticas acordes a la tradicional revista porteña, yendo a teatros menos céntricos con dos centenas de butacas, y hasta pequeños formatos en los propios estudios con danzas armadas por las alumnas, más acordes a lo alternativo; las muestras de danza árabe son un fenómeno en nuestro caluroso mes. Entre lentejuelas, canutillos, gasas y monedas, las porteñas juegan a ser beduinas, odaliscas o gitanas de las mil y una noches.

En algunos casos estas muestras no son sólo para que las alumnas luzcan los logros del período, sino también para adquirir otros conocimientos. Entablar una relación con el público, la disciplina del armado de un espectáculo, la interacción con sus colegas y músicos, manejo del espacio escénico, ejercitar la memoria y la proyección. Además es momento de compartir lo aprendido con los seres queridos.

Del lado de los profesores, los motiva lo didáctico y también la posibilidad de llevar a cabo una idea, la necesidad de expresión. Son varios los que aprovechan la oportunidad para experimentar al concebir la muestra de alumnos como si fuera un espectáculo profesional, con la incorporación de otros bailarines para hacer participaciones especiales o poner coreografías y teniéndolos a ellos mismos como figura principal. Algunos docentes incluso, hacen guiones inspirados en datos históricos, películas y hasta dichos populares que direccionan todo el trabajo (valorando absolutamente este tipo de experiencias, cabe la pregunta de por qué durante el resto del año hay tan pocos espectáculos temáticos de danza árabe profesional en nuestra metrópolis, un arte culturalmente distante pero cercano a nuestro corazón orientalista). Estos profesores, contemplan la publicidad y difusión extendida al público en general, para dar a conocer su labor como bailarín y docente, y para solventar los gastos del proyecto.

Los maestros son unánimes al describir el proceso de armado como intenso. Mucho trabajo grupal, ensayos cansadores y entusiastas, frustraciones, logros, avances, sorpresas, deserciones y colaboración, retos, correcciones, cambios de último momento, cansancio, aliento hacia los alumnos, lesiones, ilusión y expectativas. De todo un poco, en un momento donde todos están “con el año encima”. También concuerdan al subrayar lo costoso de las muestras en esta época de crisis. Alquileres de teatro, técnicos, escenografías, vestuarios, video, fotos; hacen que sea difícil afrontar los gastos de esa parte importante del trabajo del docente de danza y del aprendizaje del estudiante. Porque -otra opinión compartida- las muestras son necesarias por ser la culminación de un proceso, el final de una etapa, en esto que es para toda la vida, esto que es “estudiar danza”. Y a pesar de esto y de pensar que será la última vez, mientras se hacen cuentas que no cierran, es inevitable enorgullecerse de los alumnos cuando lo hacen bien y desear que sean felices actuando. Al terminar la muestra, luego de días sin dormir ya se está asomando la idea de la muestra del año próximo.

Para prestigiar a un colega querido, enterarse de lo que está sucediendo en el medio, apoyar a una amiga, sostener los nervios de una hija, celebrar los logros de una madre, conocer nuevos estilos para estudiar en el futuro, o simplemente para disfrutar de la danza árabe, todos también son parte del público de estas muestras de alumnos de danza oriental. En diciembre hay varias; ¡enterate!

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Paula Lena
Licenciada y profesora de Historia – PUC Minas Gerais, Brasil. Estudió danza clásica, contemporánea, danza teatro, composición coreográfica, tango y actuación. Desde 1989 dedicada a la danza del vientre y danzas orientales folklóricas femeninas, formada por maestros nativos de Medio Oriente. Practica Giro Sufi desde 2006 y desde 2009 es discípula de la Orden Sufí Naqshabandiya. Dicta talleres en su propio estudio y en Brasil, Uruguay, Chile, Portugal y España. Ha publicado artículos en diferentes medios gráficos y digitales, sobre su investigación en historia y técnica de la danza árabe femenina.