In Memoriam Pierre Lacotte (1932-2023)

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Pierre Lacotte. Ph: AFP-Alexander Nemenov.

Por Camila Hassan

El bailarín, coreógrafo y maestro francés Pierre Lacotte falleció el 10 de abril a los 91 años, en el sur de Francia, informó su esposa, Ghislaine Thesmar. “Todavía estaba lleno de proyectos y escribía un libro”, dijo la bailarina.

Considerado un “arqueólogo de la danza clásica”, maestro también de bailarinas argentinas, fue uno de los mayores divulgadores de la excelencia clásica en la bisagra entre dos siglos.

Había nacido el 4 de abril de 1932. Fue un niño propenso a sufrir bronconeumonías, pasaba los días en soledad, su única distracción consistía en escuchar música clásica.

Su pasión incuestionada por la danza se inició con el ballet Giselle, al que asistió con sólo 10 años. El pequeño Pierre entendía que el ingreso en la Ecole de Danse de l’Opéra no sería sencillo, su padre era ingeniero en Peugeot y estaba furioso con la idea; su hermano mayor era un niño dócil y disciplinado. “Aparecí como el patito feo de la familia, el rebelde“, contaba el bailarín hace algunos años. Sin embargo, integró la escuela de danza amadrinado por la primera bailarina Solange Schwarz.

El futuro coreógrafo se distinguió en su primer papel a los 17 años, a los 20 lo nombraron bailarín principal y a los 24 fundó su propia compañía: Ballet de la Tour Eiffel. En forma paralela, “el restaurador de la danza” -como se lo conoció- no dejó de tomar clases, entre sus profesoras se destaca Martha Graham.

Según él en aquellos primeros años “trabajaba como loco, estaba apurado, estaba intoxicado de bailar”. Además, tomaba exámenes en estudios de ballet y así fue como conoció el amor: En una hoja de calificaciones dejó una nota para sí mismo en la que se decía que la pequeña Ghislaine Thesmar “algún día será una bailarina estrella”, sin saber que hacía referencia a quien sería su musa y compañera hasta el final.

Lacotte fue uno de los protagonistas de la deserción de Rudolf Nureyev de la Unión Soviética a principios de la década del 60. “Si salgo de aquí no regresaré más a Europa”, dijo Nureyev a Lacotte en el aeropuerto de Le Bourget. Fue entonces cuando este último llamó a Clara Saint para ayudarlos. Saint, era la prometida de uno de los hijos del ministro de Cultura de la época, André Malraux. Ella culminó el trabajo entrando en contacto con la policía francesa. Fue entonces cuando el bailarín ruso pronunció, en inglés y ante unos agentes franceses, la célebre frase: “I want to be free” (quiero ser libre). La KGB no pudo hacer nada para impedirlo.

La vorágine en la que vivía no tardó en llevar a Pierre a lesionarse. Sin embargo el ballet no quedó de lado. El maestro comenzó a escribir sobre historia de la danza, durante su investigación recordó que el nieto de Marie Taglioni habría donado documentos sobre La Sylphide al museo de Louvre en París. Si bien los informes eran complejos de encontrar, luego de 15 días de intensa búsqueda logró hallarlos. Lacotte inició, en ese momento su carrera para convertirse en “Especialista en reconstrucción de ballets del siglo XIX”, como él se denominaba.

Con 12 años de estudio en la ópera de París y una vida dedicada al arte, logró captar la esencia de cada obra restaurada. No obstante, el proceso de la Sylphide y su resultante fue distinto a las demás. Se reestrenó en 1972. Entre el público se encontraba nuestro compatriota Mario Galizzi, actual director del Ballet Estable del Teatro Colón. “Ví la premiere con Michael Denard y Ghislaine; el público aplaudía en medio de las variaciones de la etoile sin esperar a que terminara. Pierre le había enseñado ese rol a fuego y durante mucho tiempo. La obra tuvo su estreno en la televisión francesa antes que en la Ópera de París”, recordó Galizzi.

La versión fue traída a Argentina dos años después de su debut donde la bailarina y ex directora del Ballet Estable del Teatro Colón, Lidia Segni fue parte del elenco. Segni habló sobre “el privilegio” que tuvo de trabajar con Lacotte, destacó que era un coreógrafo exigente y al mismo tiempo con un carácter muy amable.

Lacotte restauró además Coppelia (1973), La hija del faraón (2000), Paquita (2001) y Los tres mosqueteros (2010). El hito que permanecerá en el tiempo quedó documentado bajo la dirección de Marlene Ionesco, realizadora de documentales de danza, y en 2011 se produjo el film A life for ballet“. La película cuenta con testimonios de grandes intérpretes, realiza un recorrido por la trayectoria de Lacotte y Ghislaine como creadores de legado.

Con el cuerpo de una persona de 89 años, la energía y las ganas de un jóven, seguía dando cátedra y para 2021 Lacotte realizó Le Rouge et le Noir para el Ballet de la Ópera de París. Concibió su coreografía, vestuario y escenografía. “Crear es construir un universo de todos, que debe expresarse con fuerza y convicción (…) los bailarines de hoy en día deben ser perseverantes y corregir diariamente sus errores con humildad, para alcanzar una mayor perfección”, se explayó el maestro durante una entrevista.

El restaurador de las alas del ballet, el arqueólogo de la danza y un fundamentalista defensor del arte se ha ido. Las más grandes figuras le dedicaron un último adiós:

Ludmila Pagliero (Bailarina Argentina, etoile en la Ópera de París)

“Esta noche tuve la pesadilla más grande. Me desperté de la nada con un dolor insoportable en mi pecho. Tengo miedo, no sé por qué este sueño

Esta mañana, cuando me desperté en Chile, donde hay una diferencia de 6 horas con Francia, me enteré de la noticia.

No sé si todo esto está relacionado o solo quiero creer que esta noche pudimos comunicarnos una última vez de una manera más allá de nuestra comprensión.

Pierre, nunca olvidaré todo lo que hemos pasado: lo bueno, lo malo, lo divertido, lo triste. Has sido más que un maestro.

Los extraño mucho chicos Descansa en paz”.

(Enlace del post de Instagram: https://www.instagram.com/p/Cq2yQ95IXor/ )

Rima Abdul Malak (Ministra de cultura francesa)

“Guardaremos el recuerdo de un incansable mago de los pasos que mantuvo vivos sus sueños de la infancia hasta los 91 años”.

José Carlos Martínez (Director de Danza de la Ópera de París)

“El ballet clásico le debe mucho a este maestro de la danza somos depositarios de un

patrimonio precioso que debemos preservar para las generaciones futuras”.

Ópera de París (Instagram oficial)

La Ópera Nacional de París aprende con gran tristeza el fallecimiento de Pierre Lacotte.

Nacido en 1932, entrenado en la École de Danse y luego primer bailarín en la Ópera

Nacional de París, Pierre Lacotte hizo historia de la danza. Coreógrafo, colabora con Édith Piaf y Sidney Bechet, antes de cubrir clásicos de repertorio como “La Sylphide”, “Coppélia” o “Paquita”. En 2021, ofreció un último ballet en la Ópera, “Le Rouge et le Noir”, para rendir homenaje al teatro que siempre ha considerado su verdadero hogar.

(Enlace Instagram: https://www.instagram.com/p/Cq3JdovtcZ1/ )

Pierre Lacotte junto a la argentina Cinthia Labaronne. Ph: gentileza CL

Cinthia Labaronne

No tengo palabras para describir cómo me siento…

Mi padre artista, mi mentor, una de las personas más importantes en mi carrera y mi vida, quien me dio la increíble oportunidad de bailar el papel de Sylphide a los 17 años, cuando acababa de unirme al cuerpo de ballet del Teatro Colón.

Él creyó en mí y cambió mi vida… Fue entonces cuando comenzó un largo viaje juntos, en Francia, en su compañía.

Gracias Sr. Lacotte, por todo lo que me enseñaste, por tu pasión, dedicación y amor inconmensurable por la danza. ¡Os debo tanto chicos!

Tuve el privilegio de compartir un momento especial con ustedes el año pasado, donde hablamos mucho de nuestros recuerdos, los buenos momentos en Nancy.

¡Atesora este precioso momento como un regalo desde arriba!

Ya los extraño chicos

¡Descansa en paz mi querido Maestro!

Con todo mi amor

En conclusión, los balletomanos y aficionados de la danza encontramos un vacío por cada artista que ya no está. En ocasiones parece que vivimos en un mundo donde nadie es irremplazable, un sistema que nos lleva a alienarnos cada vez más y parece inevitable. Pero en el arte este concepto se invalida, cada ser humano tiene su magia, su esencia que no podrá ser sustituida. El ciclo vuelve a comenzar, se deja lugar a una nueva estrella, pero siempre recordando nuestras raíces.

“Tengo la suerte de haber dedicado toda mi vida al arte, así alejarme de la vanidad de la existencia y todo lo que degrada al hombre en lugar de elevarlo”. Pierre Lacotte (1932-2023)

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Camila Hassan
Periodista recibida de TEA. Actualmente curso en UNDAV con el fin de ampliar mis conocimientos en periodismo. Con formación en danza jazz y clásica desde temprana edad, me considero una apasionada del género. Realicé notas en diversos medios digitales, como Bikini Burka (Madrid, España), plataformas con perspectivas medioambientales y colaboré en redacciones para temáticas de sociedad.