El ángulo muerto: cuando la danza se vuelve mirada compartida

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Lucia Giannoni, coreógrafa y bailarina. Ph: Ufo.

PARAISO CLUB inaugura su cartelera 2026 con El ángulo muerto, una creación de la coreógrafa y bailarina Lucía Giannoni que se inscribe en un territorio expandido, donde la danza dialoga con la instalación, el cine en tiempo real y la performance. La obra propone una experiencia inmersiva que desarma la mirada única y habilita múltiples formas de percepción, en sintonía con una poética de lo no hegemónico.

En el centro de la escena se erige un cubo de gran escala: una arquitectura mínima que funciona como cuerpo y como dispositivo. A simple vista, la forma sugiere unidad; sin embargo, esa aparente estabilidad se fractura mediante cámaras ubicadas en distintos puntos del espacio. Las imágenes captadas en tiempo real —coordinadas audiovisual y técnicamente por Lucio Saralegui y Juana Sallies, bajo la dirección audiovisual de Gonzalo Quintana y Hernán Quintana— revelan fragmentos, pliegues y zonas ocultas de un cuerpo íntimo y plural.

En el centro de la escena se erige un cubo de gran escala: una arquitectura mínima que funciona como cuerpo y como dispositivo. Ph: gentileza prensa.

La interpretación de Giannoni, acompañada por la asistencia coreográfica de Diego Gómez y la asistencia de dirección de Rocío Bernárdez, se despliega como una danza que no se entrega por completo a una sola mirada. El público es invitado a circular, a elegir su propio ángulo, a asumir un rol activo en la construcción del sentido. Cada desplazamiento genera una narrativa distinta, una lectura parcial y siempre cambiante.

La experiencia sonora —con música original y diseño sonoro de Facundo Mauro y Julián Rocha (Soft Wachin)— envuelve la escena y profundiza la percepción del tiempo y la transformación. La iluminación, diseñada por Adrián Grimozzi, acompaña ese estado mutable, revelando y ocultando, marcando zonas de aparición y fuga.

La materialidad del espacio también juega un rol central. El diseño escenográfico de Valeria Nesis y Magdalena Picco, realizado por el equipo del taller de escenografía del CCGSM, dialoga con el vestuario concebido por Den Gómez, con asistencia de Luisina Evangelista, quien además estuvo a cargo del maquillaje. Cada elemento contribuye a esa idea de cuerpo-instalación, donde lo escénico no ilustra, sino que propone.

El ángulo muerto se presenta así como un experimento sensible sobre la observación y la intimidad: una danza devenida instalación, una película que sucede en presente, un manifiesto vivo sobre la imposibilidad de abarcarlo todo desde un único punto de vista. La pregunta que lanza Giannoni —sobre la percepción del movimiento, de la mutación, de aquello que sucede aun cuando no lo vemos— atraviesa toda la obra y resuena más allá del espacio escénico.

La obra vuelve a escena como uno de los primeros gestos artísticos del año. Ph: gentileza prensa.

La producción general está a cargo de Brenda Margaretic e Iñaki Bartolomeu, en el marco de PARAISO CLUB, la comunidad de socios que propone un modelo de gestión cultural participativo, donde el público no solo asiste, sino que sostiene y acompaña los procesos creativos. En ese sentido, El ángulo muerto dialoga también con una forma colectiva de hacer y pensar el arte contemporáneo.

Con dirección general de Lucía Giannoni y una duración de 60 minutos, la obra vuelve a escena como uno de los primeros gestos artísticos del año, reafirmando una apuesta por lo experimental, lo múltiple y lo profundamente humano

Viernes 16, 17, 22, 23 y 24  de enero a las 20 hs en TIMBRE 4, México 3554, CABA.

Localidades en:  https://paraisoclub.squarespace.com/membresias-paraiso-1