Argentinas rumbo a Europa

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De izquierda a derecha: Lucía Abril Marcucci, Romina García Vázquez y Jazmín González Viola.

La enseñanza del ballet en Argentina, la formación inicial, pareciera atravesar un buen momento, puesto que otras tres estudiantes nacionales, parten hacia Europa seleccionadas especialmente para desarrollar sus carreras en la “alta competencia”. Se van jóvenes, como ha sido en las últimas décadas, para finalizar su aprendizaje profesional, que les permitirá aspirar a ingresar a aquellas compañías de y ballet, donde -sin dudas- tendrán mejores oportunidades laborales que en nuestro país.

El prestigioso concurso Prix de Lausanne, de Suiza, que hace años selecciona a estudiantes latinoamericanos para incluir entre sus postulantes, incorporó para nosotros la modalidad cien por ciento on-line con la llegada del Coronavirus el año pasado.

Y ahora renovó su apuesta virtual para escoger a dos ganadores de Latinoamérica que viajarán con todos los gastos pagos a la 49º edición de la competencia, que se realizará del 31 de enero al 6 de febrero de 2022 en Montreaux (en realidad será en diciembre cuando la organización confirme la posibilidad de realizar este evento presencialmente, de acuerdo a las disposiciones del gobierno suizo, en función de los contagios del virus). En total 82 bailarines seleccionados todos a través de videos, competirán en esta edición.

Las ganadoras son, por orden de puntaje obtenido: Lucía Abril Marcucci (de 14 años, de Argentina) y Luciana Sagioro (de 15 años, de Brasil), en tercer lugar Romina García Vázquez (de 18 años, también de Argentina) recibirá un en dinero que podrá utilizar para cubrir los gatos del viaje a Montreaux.

Y la lista de los siete finalistas latinoamericanos se completa con Mora Capasso (de 17 años), Martina Abril di Nino (de 16 años) y Lucía Hartvig Obrado (de 17 años), las tres estudiantes del ISA del Teatro Colón, junto a tres brasileños (Nattália Nakamura, Miguel Oliveira y María Eugenia Pinto) y una panameña (Anna Anchausti).

Lucía Abril Marcucci, es oriunda de Villa Carlos Paz, Córdoba, alumna del Instituto Superior de Arte del Teatro Colon y fue preparada para esta competición por su madre y maestra Sandra Racedo. “Mi emoción no me deja describir con palabras lo que siento -dijo en redes sociales-, estar junto a mi pequeña no sólo como su madre sino también como su maestra, es indescriptible el orgullo que siento”. También agradeció a la familia “esto, no lo logramos solas”, y a los maestros Mariana Massera, Lidia Segni, Ana María Campos, Simone Maltas, y Juan Andrenacci. “Allá vamos Prix de Lausanne 2022”.

Romina García Vázquez, de Buenos Aires, comenzó a estudiar a los 4 años, cursa el séptimo año de la carrera de danza en el Instituto Superior de Arte del y fue preparada para la preselección por Alba Serra. Además ha ganado el Concurso Argentino de organizado por el Consejo Argentino de Danza (2019) y el Concurso Internacional Latinoamérica Danza CILD (2021). En 2019 participó en el Curso intensivo de verano de la Royal Ballet School de Londres.

Los premios ofrecidos por el Prix de Lausanne son de estudio y contratos de trabajo en las más prestigiosas instituciones de ballet del mundo.

Por otro lado, Jazmín González Viola, de 16 años, ingresó al sexto año de la escuela de Ballet de la Scala de Milán, a través de una audición realizada en el icónico teatro el 2 de septiembre.

Fue preparada por Carla Baldini, quien aseguró que además del gran mérito que significa haber sido aceptada en un curso tan elevado, esta historia “puede contribuir en algo a la argentina” porque su ingreso no requirió haber pasado por una competición. Esta es una escuela de primer nivel y “acceder por audición es sumamente difícil, sobre todo en grados superiores, porque  además de condiciones y talento se requiere de real formación”. Existen diversas posibilidades de futuro para nuestros jóvenes, asegura la maestra. “La danza argentina pasa por un mal momento, de bajo rendimiento académico, lo que ocasiona un vaciamiento de talentos que emigran en busca de un futuro mejor. Es entendible dada la situación por la que atraviesa la danza y el país en general”, lamenta.

Para finalizar, Baldini, explicó a Balletin Dance, que es importante que tanto los estudiantes como sus familias, sepan “que no todo lo que nos ofrecen en el exterior es de primera línea” y que a veces, en algunos casos, podría ser conveniente que los niños permanezcan en nuestro país, “no es raro ver la desilusión de algunos chicos becados en escuelas extranjeras que al viajar dejan todo, al llegar allá no es lo que pensaban y al año los ves otra vez acá sin escuela y sin rumbo”.