Contact Cuir (Queer) en el CCK

0
194
Contact Cuir (Queer) en el CCK. Ph: gentileza Situar Danza

Por Camila Hassan

Práctica inmersiva de Contacto-Improvisación con perspectiva cuir. La carrera por las definiciones a veces adquiere una aceleración que obliga a esfuerzos de desconstrucción de ciertas afirmaciones.

La castellanización del término queer, y del “contact improvisation”, a veces puede plantearse como obstáculo a la lectura. Y por tanto a la eficacia del proyecto de comunicación misma.
Y requiere entonces de esfuerzos parecidos a los de la traducción, que permitan integrar sentidos en vez de estallarnos en infinidad de tribus.

Por caso, el 22 de abril se presentó en el Centro Cultural Kirchner (CCK) un espectáculo, con forma de experiencia coreográfica, bajo la coordinación de lxs docentes e investigadorxs Mavi Ribera y Micael Ferraris.

La actividad surgió de la Convocatoria Federal Situar Danza, iniciativa del Ministerio de Cultura de la Nación. La cuarta convocatoria de este programa oficial estuvo orientada a financiar a artistas, elencos, grupalidades y colectivos de danza de todo el país, “para fomentar y estimular al sector”. Así, se seleccionaron unos 50 proyectos con alcance federal de diversas expresiones de la danza.

El Contact Improvisación surgió en los años ‘70 como una técnica colectiva. Ph: gentileza Situar Danza.

Uno de ellos este contact improvisation queer. El alcance de este espectáculo no solamente tuvo que ver con lo que se desplegó ante la audiencia en el CCK. Los laberintos de conversaciones con tinte filosófico, son parte misma de las sentinas por las que trasunta la interpretación.

Así, los creadorxs de esta experiencia se sustentan en escuelas de filosofía que anuncian rupturas epistémicas con la modernidad. No viene al caso en esta nota asumir la posición de lxs creadorxs, pero cabe destacar, a los fines de esta crónica que los debates “por fuera” de lo que se ve en escena, caminan sobre los lugares comunes de la desconstrucción. Aparentemente.

El Contact Improvisación surgió en los años ‘70 como una técnica colectiva, que se apoya en su carácter lúdico de trato con el otro y de la expresividad propia. Para alcanzar los objetivos de ésta disciplina, es fundamental la escucha del lenguaje no verbal y la comunicación con el entorno, así lo transmiten Rivera y Ferraris.

El último sol de la tarde de otoño se permitió ingresar entre los ventanales. Ph: gentileza Situar Danza.

En la cúpula del CCK, el último sol de la tarde de otoño se permitió ingresar entre los ventanales y su reflejo descansó en el piso de madera del salón preparado para comenzar el encuentro. Éste espacio únicamente habitado por la iluminación exterior, se cargó progresivamente de energías diversas: curiosos, bailarines y performers llenos de entusiasmo. El vacío se convierte poco a poco en motivación. Entre bolsos, pies descalzos saludos afectuosos con desconocidos y una ronda de casi cincuenta personas se dio inicio a la actividad.

“Mientras más pensemos y reflexionemos, nuestra capacidad de bailar aumenta y encontramos mayores posibilidades en nuestro cuerpo”, explicó Mavi. Mientras su compañero, Micael hizo hincapié en la práctica consensuada y la necesidad de “estar atentes” al cuidado personal y de quienes nos rodean. La  perspectiva cuir, que se mantuvo como eje, apuntó a diluir roles de género, desdibujar jerarquías entre coreógrafos y bailarines, ejercitar la improvisación como técnica y restar protagonismo al condicionamiento en la narrativa.

La entrada en calor se dividió en dos partes: el reconocimiento del espacio y los pares; y el primer contacto con el contact improvisación en niveles bajos, medios y altos. A sala llena, el lugar se sentía en calma, los sentidos vivenciales rememoraban la más temprana infancia, los cúmulos de personas recostadas comenzaban a deslizarse con los ojos cerrados.

El trabajo conjunto se hizo visible en cada instante, independiente a cualquier característica de los pares. “Apuntamos hacia la comunidad queer tratando de que se genere de alguna manera un ambiente de Contact un poco más diverso y modificar las dinámicas heteronormadas. Estas dos variables nos permiten acercar la práctica a identidades distintas y pensarla desde un lugar crítico y político”, destacó Ferraris.

“El varón suele levantar a su compañera y ella vuela y es hermoso volar, pero también es importante aprender a deconstruir este concepto, de paso podemos volar todes”.Ph: gentileza Situar Danza.

“La armonía y la idea de la integración están relacionadas con los orígenes del contact. Es necesario hablar de las desigualdades que vemos en la pista y en las formas de ocupar el espacio (…) consideramos apuntar a un público diferente. Creamos, clases, Jams y versos más allá de encuentros con varones heterosis”, agregó Rivera que además es docente (UNA) y antropóloga (UBA).

Para concluir la jornada, sus referentes brindaron indicaciones para llevar adelante una improvisación libre y comprometida con las elecciones y orientaciones sexuales. Micael recordó que “las cuestiones degénero se hacen cuerpo cuando bailamos”, mientras que Mavi habló sobre los roles habituales en el ámbito artístico: “El varón suele levantar a su compañera y ella vuela y es hermoso volar, pero también es importante aprender a deconstruir este concepto, de paso podemos volar todes”.

Al anochecer en el CCK, el tiempo hizo lo suyo y la confianza entre pares pasó a ser diferente: el reconocimiento a través de la lectura corporal se permitió fluir sin nerviosismo. El salón se iluminó con luces de los colores del arcoíris. A la altura del verde una pareja pasó de un cambré conjunto a hacer deboulés rodeandosé sin la más mínima indicación. Donde comenzaba el violeta, tres participantes hicieron cánones en espejo. De frente a todos los colores, símbolo de la comunidad LGBTIQ+ (sigla que representa la diversidad de expresiones de género y orientaciones sexuales que se fue modificando con el tiempo. Son las iniciales de Lesbiana, Gay, Bisexual, Trans, Intersexual, Queer y otras identidades), una performer realizó la postura del puente.

Una performer realizá la postura del puente. Ph: gentileza Situar Danza.

El momento de laboratorio se hizo presente, los cuerpos se buscaron, se entendieron y conversaron al concluir la actividad. El diálogo era una continuación a la escucha previa, el lenguaje no verbal complementado con palabras entre sonrisas cálidas y caricias. La energía instantánea mostraba la capacidad del ser humano como ser espiritual, un conjunto de sonidos que vibran al unísono en consonancia con personas que, hacía cuatro horas, eran desconocidos.

Catalina Lescano, parte del equipo directivo y creativo de Situar Danza y Asesora en Artes Performáticas de la Subsecretaría de Gestión de Espacios y Proyectos Especiales, de Nación acompañó durante todo el evento: “Desde el poder Ejecutivo nos parece muy importante programar este tipo de actividades desde la perspectiva queer y ese es uno de los criterios a la hora de responder a las 647 postulaciones. Nos parece una lectura fundamental cuando pensamos en quiénes nos representan”.

Lescano hizo mención, además a las casas de ballroom: “No se presentan masivamente porque quizás no se sienten parte de la comunidad de las danzas. Por esto, desde la Subsecretaría y desde el CCK convocamos a varias casas de Ciudad de Buenos Aires y AMBA, con el fin de pensar en conjunto, darles la relevancia y el reconocimiento que corresponde.”

Artículo anteriorUn mes con mucha danza en el Borges
Artículo siguienteForo internacional “Escuelas amigas”
Camila Hassan
Periodista recibida de TEA. Actualmente curso en UNDAV con el fin de ampliar mis conocimientos en periodismo. Con formación en danza jazz y clásica desde temprana edad, me considero una apasionada del género. Realicé notas en diversos medios digitales, como Bikini Burka (Madrid, España), plataformas con perspectivas medioambientales y colaboré en redacciones para temáticas de sociedad.