Excelente regreso

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Figuras invitadas: la argentina Wilma Giglio (Julieta) y Ryan Tomash (Romeo). Ph: Guillermo Genitti.

El Ballet Estable del Teatro Argentino de La Plata, volvió a presentarse al público a fines de junio, con el ballet “Romeo y Julieta”, en una nueva versión del platense Iñaki Urlezaga.

El público colmó las seis funciones que se realizaron con entrada libre y gratuita en la sala Ginastera del coliseo, después de muchos años de inactividad artística.

En las dos primeras noches los roles protagónicos estuvieron a cargo de las figuras invitadas del Royal Danish Ballet, la argentina Wilma Giglio (Julieta) y Ryan Tomash (Romeo). Mientras que en el resto de las funciones fueron encaradas por los bailarines locales.

El cuerpo de baile cumplió con creces este nuevo desafío. Ph: Guilleromo Genitti.

Romeo y Julieta. Ballet en tres actos, inspirado en la obra literaria de William Shakespeare. Coreografía: Iñaki Urlezaga. Música: Sergei Prokofiev. Por el Ballet Estable del Teatro Argentino de La Plata. Primeros bailarines invitados: Wilma Giglio y Ryan Tomash (Royal Danish Ballet). Con la Orquesta Estable del Centro Provincial de las Artes Teatro Argentino. Director musical: Diego Censabella Farré. Escenografía: Sergio Massa. Vestuario: Mariano Toffi. Iluminación: Roberto Traferri. Diseño audiovisual: Iru Landucci

Iñaki Urlezaga conoce a la perfección este ballet que bailó durante los 10 años en que fue primera figura del Royal Ballet de Londres. Ahora, en su rol de coreógrafo, no defraudó en lo coreográfico, ni en la propuesta técnica que planteó a la compañía. Supo hacer un muy buen manejo de cuerpo de baile y un minucioso trabajo interpretativo con cada personaje.

Wilma Giglio y Ryan Tomash consiguieron una química muy especial en el transcurso de toda la obra, y ambos lograron emocionar y llegar a la audiencia en todas las etapas de la historia.

Bailarines invitados del Royal Danish Ballet, la argentina Wilma Giglio (Julieta) y Ryan Tomash (Romeo). Ph: Guillermo Genitti.

La dupla Valentín Fernández (Mercucio) y Emanuel Gómez (Benvolio) ofrecieron una excelente performance tanto en lo técnico como en su actuación dramática. La famosa escena de la muerte de Mercucio en manos de Teobaldo (Marcos Becerra) fue uno de los momentos tensos, muy bien logrados de la obra.

También cabe destacar el desenfado e histrionismo de Cecilia Mattioli Zartmann, Aldana Jiménez y María Belén Burghi (Prostitutas).

Con esta personal versión, Urlezaga consiguió acercarse y entusiasmar a un nuevo público, entre otras cosas, por haberle otorgado a cada personaje una visión más contemporánea reflejada en los gestos más naturales y humanos entre los personajes: las burlas entre rivales, los coqueteos y besos de los amantes de Verona o la reacción de Julieta cuando intenta huir de la cripta al verse atrapada entre su amado y el resto de los muertos justo antes del trágico desenlace.

Wilma Giglio y Ryan Tomash en el trágico desenlace final. Ph: Guillermo Genitti.

Se debe enfatizar el acertado diseño de vestuario de Mariano Toffi para diferenciar las clases sociales con la diferencia en la gama de colores, texturas y volúmenes de los tejidos. Las proyecciones creadas por Iru Landucci quedaron opacadas por la escenografía propuesta por Sergio Massa y la iluminación de Roberto Traferri.

El cuerpo de baile cumplió con creces este nuevo desafío, mientras que la orquesta, guiada por Diego Censabella podría haber alcanzado un desempeño superior.

El público presente premió a los artistas con un largo aplauso, por su excelente desempeño profesional. Ph: Guillermo Genitti.

El público presente premió a los artistas con un largo aplauso, por su excelente desempeño profesional, y con el deseo unificado de que esta nueva etapa, tenga la continuidad que se merecen todos los cuerpos estables del Teatro Argentino de La Plata.