Resumen e impresiones sobre la oferta coreográfica de algunas compañías de ballet alemanas al cierre de la temporada 2016/2017. Dresden, Gelsenkirchen, Essen y Düsseldorf

 

El ballet de Semperoper de Dresden, en muy buen estado, abre este pequeño tour de visitas a algunos elencos coreográficos alemanes. La compañía presentó el 28 de junio una pieza muy característica de su repertorio: Giselle en versión del británico David Dawson. Creada en 2008 cuando era coreógrafo de la casa en la Opera de Dresden, luego de siete años de reflexión y estudio de la obra. Si bien mantiene un vocabulario clásico, todo resulta mucho más físico y exagerado, sobre todo en la actitud de torso y brazos, diferenciándose formalmente de la tradicional. La puesta presenta una perspectiva muy contemporánea que bien se presta para el segundo acto, como si hubiese pasado por el filtro artístico de The Cage de (1951), concentrado en el desarrollo del sentimiento universal de reconciliación. Dawson concibe la relación amorosa de Albrecht y Giselle en un lugar atemporal, libre de cualquier folklorismo, dotando a la obra de frescura y espontaneidad. Ligeros usos de pantomima y presencias de escenas reconectadas con la versión tradicional, podrían otorgarle una condición de refinada “obra de maquillaje”, en la que el cuento se desenvuelve y desvanece como una briza de perfume de flores (elementos muy caros para Dawson) enfrentando al espectador a temas como el amor y el perdón, siempre meritorios de nuevas visiones críticas.

Por otra parte, en Renania del Norte-Westfalia, región nutrida de teatros y compañías de ballet, se encuentran algunos ejemplos de directores-coreógrafos que están desarrollando trabajos interesantes. Como el caso de Bridget Breiner en el Musiktheater im Revier de Gelsenkirchen, que sigue creciendo y madurando su propio estilo coreográfico, a la vez de ofrecer temporadas atrayentes y variadas. The Vital Unrest (Inquietud Vital) coreografiada por la propia Breiner, es un trabajo humano y sinfónico al mismo tiempo, que toma como inspiración uno de los conceptos expresados por y publicados en su biografía firmada por Agnes de Mille: cada artista guarda en sí mismo una vitalidad, una energía única y personal que -según Graham-, tiene que ser expresada de forma desinteresada. Al artista sólo tiene que importarle darle forma y mantener el canal abierto. Sustentada en la partitura inédita de G. Pelecis Thereis a Vitality, Breiner traduce en movimiento estas necesidades de destaque del grupo a la vez de delinear la búsqueda de individualidad a través de las etapas de la vida. El concepto de Graham se completa al admitir que ningún artista encontrará satisfacción, porque solamente un divino desafío lo estimulará para mantener su vitalidad. En los solos, duetos y formaciones dinámicas, sostenidas por la maravillosa Sinfonía Nº 3 de Saint-Saens, la danza se libera y la lozanía llega a su forma completa. Es una pieza muy creativa y reconfortante.

Por otra parte, el 5 de julio, el Ballet del Teatro Aalto de Essen, sorprendió con su programa mixto 3 by Ekman, con sabrosas provocaciones del coreógrafo sueco Alexander Ekman (de los más exitosos de Europa), que consiguieron aflorar un perfil diferente a un elenco devoto del descontrolado tecnicismo. Tuple y Flockwork, se caracterizan por contar con marcado ritmo, utilizando los cuerpos empolvados de los bailarines como instrumentos de percusión, que sorprenden al espectador con un efecto sonoro y visual; con un toque de comicidad, bien recibido por el auditorio, que constituye otro elemento muy utilizado por Ekman. Tyll de 2006, fue el primer intento del creador de coreografiar a través de un lenguaje clásico, que proporcionó un buen contraste con la primera parte de la noche. La idea de concentrar en muy poco tiempo los muchos conceptos (historia de la danza, sus códigos y relevancia) dio como resultado final un puzzle un poco superficial. De todas maneras el coreógrafo se impone como sabio utilizador de técnicas escénicas (proyecciones, audio, agua) y de objetos, como parte imprescindible de la puesta en escena.

Algunos kilómetros más al sur, en Düsseldorf, capital de la región de RNW, se encuentra la compañía más grande de la zona, el Ballett am Rhein Düsseldorf integrado por 48 bailarines, donde Martin Schlӓpfer, su director artístico, desarrolla desde 2009 su concepto creativo. Además de los “triple bills” de coreógrafos invitados (estrenos y repertorio) en los que se alternan creaciones de Balanchine, Goeke, Kylian, Ek y Van Manen, entre otros, el propio Schlӓpfer (ex director de Bern y Mainz) completa sus temporadas con coreografías abstractas (carentes de historias y sentimientos), puramente físicas, de soluciones creativas basadas en la fuerte personalidad de sus bailarines. Pero en el caso de Petite Messe Solennelle, Schlӓpfer se destaca, dejándose influir por la Misa de Rossini, en la que narra una historia: el pueblo se encuentra en una plaza italiana, arrastrando sus emociones y marcos personales: una mujer sufre, otra lleva el peso de sus rosarios y un cura vive una equívoca y contradictoria relación con un joven. También hubo momentos para sonreir y cierto análisis sobre la sacralidad y la religión, como reflejo de una comunidad.

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Fabio Toraldo
Nació en Taranto, Italia, y se formó como bailarín en su ciudad natal y en Florencia en la escuela del “Balletto di Toscana”, donde también estudió historia de la danza con Silvia Poletti, célebre profesora, periodista y crítica de danza. Empezó su carrera profesional como integrante del ballet de la Ópera de Leipzig (Alemania) bajo la dirección de Paul Chalmer, y siguió trabajando con Robert North en la compañía de los Teatros de Krefeld y Mönchengladbach. Actualmente vive en Austria donde continúa evolucionando su visión artística en el ballet de la Ópera de Graz dirigido por Jörg Weinöhl.