Informe | Frutillar

El Teatro del Lago es una prueba de gestión privada, de que el arte puede cambiar a una sociedad. De esto da cuenta en esta entrevista Carmen Gloria Larenas, directora artística del coliseo internacional más austral del mundo

 

Con ese canto tan particular de los chilenos, y hablando a una velocidad descomunal, Carmen Gloria Larenas narró a esta cronista, los lineamientos del teatro emplazado “sobre” (literalmente) el lago Llanquihue, en la bahía de Frutillar. La ciudad de tradiciones alemanas, ubicada al sur de Puerto Montt, en la Región de los Lagos de la Patagonia chilena no tiene más de treinta mil habitantes, y si bien vive fundamentalmente del turismo veraniego, está embebida de música desde siempre, prueba de ello es la cantidad de esculturas musicales que rodean al lago. Hace casi una década se concretó el sueño de Guillermo Schiess: la construcción de un teatro de última generación (que costó 44 millones de dólares), de diez mil metros cuadrados, con acústica probada, capacidad para mil doscientos espectadores y cuidada ecología, que proyecta un cambio radical en su comunidad. Tour virtual en: https://goo.gl/qfS9JL .

Desde febrero de 2016, Carmen Gloria Larenas, es la directora artística del Teatro del Lago, al cual ha estado vinculada desde antes de su inauguración allá por el año 2010. Corre ahora por su cuenta, la vinculación y el armado de la temporada artística y el contenido del ciclo educativo para que “dialoguen lo más posible”. En la extensa charla mantenida en el bar CapPuccini del edificio, el cometido institucional aflora a cada paso: la “misión educativa” es uno de los ejes centrales de su accionar, y para ello crearon en sus inicios la Escuela de Artes del Teatro del Lago.

Para ejemplificarlo, la directora señala que con la presentación del junto a en La Sylphide, la manera de tocar a la escuela fue “mediante esta danza para niñitas que pedimos incluir en el primer acto, con otra música de La Sylphide que ya no se usa”. Porque las propuestas tendrán valor en la medida en que “puedan generar desarrollo y oportunidades para nuestra comunidad educativa, como también para nuestros técnicos”, explicó Larenas.

El devenir de su funcionamiento, se promete más en formato festival que en funciones aisladas. “Hemos transformado la gala de ballet que siempre hacemos en el mes de noviembre, en un festival con actividades de extensión, tanto en Frutillar, como en otras ciudades de la región”.

 

Dirección

“En lo netamente artístico y educativo, buscamos seleccionar los proyectos, entre muchas opciones de distinta índole”, que permitan tener un producto artístico de muy buen nivel y que “admitan generar oportunidades para la comunidad educativa local”. Así se incluyó entre las actividades de agosto, una charla con Ludmila Pagliero, etoile de la Opera de París (ver síntesis en esta edición de Balletin Dance). Cada propuesta se estudia mirándola “en 360 grados: qué valor artístico tiene, qué oportunidades tenemos de hacer actividad educativa, ¿nuestros alumnos pueden integrarse al proyecto?, ¿qué posibilidades tiene de posicionarnos bien ante la prensa y en la comunidad?, ¿es atractivo para que vengan personas de otros países?”.

Carmen Gloria Larenas, directora artística del Teatro del Lago “la misión educativa” es uno de los pilares de la institución
Foto . Juan Millán T.

Danza en 2018

2017 finalizará con la reposición de El Cascanueces, la primera producción completa local, interpretada por la escuela de ballet del Teatro del Lago que ya cuenta “con 180 alumnos”, bajo la dirección de Macarena Montecino (ver entrevista a continuación). A propósito de esto, están abocados al nuevo desafío de “lograr conseguir fondos, para poder ampliar la escuela en todas las áreas: instrumental, vocal y danza”. Si bien la enseñanza no es gratuita, el 46 % de su alumnado está becado. “La gente que puede pagar, paga. La que no, opta a becas”, explicó la directora.

Carmen Gloria Larenas, adelantó a Balletin Dance el próximo ciclo coreográfico: “El año que viene haremos una temporada más cargada de danza. En enero vamos a conmemorar los cien años de Leonard Bernstein, con un festival cuyo espectáculo final tendrá una de las obras que hizo junto a Jerome Robbins, interpretada por bailarines del American Ballet Theatre (ABT) y del New York City Ballet (NYC)”.

Habrá un festival de danza desde fines de julio a fines de agosto: flamenco, con Luisa Palicio que traerá su espectáculo Sevilla. El Scapino Ballet Rotterdam (de Holanda) y “queremos que regrese Marianela Núñez, la mejor bailarina del mundo, que es la madrina de la Escuela de Danza” [que todavía no estaba confirmado]. La escuela estrenará Coppelia a comienzos de agosto. “Y ya estamos preparando 2019 y 2020. Para celebrar los diez años del teatro, hay grandes proyectos con orquesta. Nos gustaría traer al Ballet del Teatro Colón”.

 

Presupuesto

Tenemos un presupuesto anual de cuatro millones de dólares, que se divide más o menos en uno, uno y dos (aproximadamente). El dos es administración, mantención, todo lo que tiene que ver con el edificio y recursos humanos; uno que está puesto en educación; y en temporada artística uno también. Por concepto de income, actualmente entiendo que recuperamos (que ingresa al teatro), más o menos uno: un millón de dólares al año, quedando tres de inversión. Eso debería ir aumentando, para que en los próximos dos o tres años pueda llegar a una proporción que sean dos y dos. La primera década de existencia, es el proceso que nosotros llamamos de sustentabilidad, que es ver cómo hacer para que ese millón que recuperamos (con empresas y personas que ayudan, los arriendos, pero básicamente, el presupuesto grande es de Transocéanica, de la familia Schiess) sea mayor. Hay que pensar siempre en el día de mañana, la próxima generación tal vez no esté tan interesada (son personas que miran muy a largo plazo y muy seriamente), entonces están viendo de gestionar el teatro de una manera que vayan mejor o peor los negocios, les guste más o menos, pueda continuar. Porque quienes han fundado el proyecto, empezando por Don Guillermo Schiess, tienen una creencia genuina de que esto mejora el desarrollo del país, que trasciende a las personas.

 

¿Cómo es dirigir a la distancia y que funcione?

Somos un equipo muy horizontal, muy participativos, todos opinamos de todo. El secreto en términos generales, es que es un equipo cohesionado, con bastante mística en la misión del teatro y que le gusta su trabajo. Somos unas cien personas, siete estamos en Santiago de Chile y acá todo el resto. Hay un liderazgo claro. Respecto de lo mío en concreto, lo hago feliz porque me encanta mi cargo, el teatro y la misión, pero se hace con mucho sacrificio, y estando muy atenta a las necesidades. Es un desafío no solo en lo profesional, sino en lo personal y como mujer, porque tengo una familia allá. Tengo mucha libertad para hacer lo que hago (que aprecio mucho), pero hay mucha exigencia también: todos sabemos que hay que cumplir, nadie se mete en cómo lo haces, pero tienes que hacerlo.

 

Décimo aniversario

Otro día hablamos de 2020, que esperamos tener una programación bien robusta, con gran participación de nuestros cuerpos artísticos juveniles. Queremos poder celebrar los diez años con una lógica: abrimos con una misión educativa y queremos decir hemos recorrido este camino, y este es el lugar al que hemos logrado llegar. Eso es importante.