Nuevas Conducciones

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John Neumeier festejará el cincuentenario de su reino en la ciudad hanseatica. Foto: dpa

Cambia la dirección en diversas instituciones de danza en Italia, Austria y Alemania. A continuación una reseña sobre el futuro de cada una, los nuevos lineamientos, creaciones propias y ajenas

 

En Italia ha resultado relevante la noticia del cambio de dirección artística del Balletto di Roma, que visitará la Argentina el mes que viene dentro del ciclo Nuova Harmonia, con doble programa: Home Alone un espectáculo interactivo para chicos y por otro lado, una versión neoclásica de Romeo y Julieta. A partir de este mismo año 2018, Francesca Magnini sucederá a Roberto Casarotto. Estudios humanísticos y trabajos para la Universidad La Sapienza de Roma representan parte del bagaje cultural que Magnini -graduada de la escuela del Balletto di Roma- llevará consigo a la compañía hasta 2020, año en que la agrupación fundada por Franca Bartolomei y Walter Zappolini festejará sus 60 años de actividad. Los coreógrafos asociados serán Massimiliano Volpini, Davide Valrosso, Fabrizio Monteverde (encargado de una gran producción en ocasión del aniversario) y un Comité Científico. También anticiparon una colaboración con Emio Greco y Pieter C. Scholten (directores del Ballet de Marseille y muy activos en Holanda), como supervisores artísticos de un nuevo curso de danza contemporánea, y entrenadores para el ballet. El propósito de la nueva directora, será el de ampliar las posibilidades expresivas y aumentar su presencia internacional.

El panorama de danza austríaco también está interesado en cambios relevantes. El Ballet de la Opera de Graz, será dirigido por Beate Vollack a partir del verano 2018, después de tres años de gestión de Jörg Weinöhl. Vollack, con una carrera como bailarina muy exitosa en la Komische Oper de Berlín y en el Ballet del Estado de Bavaria, llegó a la coreografía alternando creaciones para óperas y ballets, y desde 2014 dirige la compañía de danza del Teatro de St. Gallen en Suiza. Su nueva experiencia en Graz le permitirá ampliar y profundizar su visión, hasta la temporada 2022/2023.

También en Austria, luego de diez años de intenso y fructífero trabajo, Manuel Legris dejará la dirección del Ballet del Estado de Viena en 2020, por considerar concluida su experiencia. El francés, deja una compañía elevada en su nivel técnico y artístico, hasta lograr un estado de excelencia que no se veía en la capital austriaca desde hacía mucho tiempo. El repertorio Nureyev y Neumeier han sido una de las columnas vertebrales para llegar a este resultado, junto a los programas de coreógrafos invitados y un trabajo minucioso en la sala de ensayo que cobra notoriedad al mostrarse en el escenario.

Por otro lado, la dinámica del ballet alemán siempre reserva sorpresas. En el verano europeo 2018 el Ballet de Stuttgart será encabezado por Tamas Detrich, actual vicedirector de Reid Anderson, quien decidió dejar la dirección después de una actividad muy intensa -como bailarín a las órdenes de Cranko y durante dos décadas como superintendente- que cubre casi 40 años en dicha institución, considerada una de las mejores a nivel mundial. Detrich comenzará su mandato en agosto, con una temporada artística que comienza con cinco estrenos, tres nuevas creaciones y cinco reposiciones de grandes producciones. Se destaca el regreso de Jirí Kylián con One of a Kind, Mayerling de MacMillan y un trabajo firmado por Akram Khan. El deseo de otorgarle a la compañía una nueva imagen, que se discontinuara de la gestión anterior, junto a un toque personal del nuevo director, provocó la recesión de los contratos de Demis Volpi y Marco Goecke como coreógrafos de la casa, causando muchas discusiones en el sector.

La marca Stuttgart, continúa traspasando los límites de su ciudad

Como sucede desde hace años, la escuela de Stuttgart prescinde de los bordes de la ciudad de la Mercedes. Sólo hay que pensar en los talentos coreográficos de Neumeier, Forsythe, Kylián y Scholz que en las décadas pasadas marcaron a la danza mundial. En los tiempos actuales Bridget Breiner y Marco Goecke, aunque en modalidades bien distintas, encajan en este puzzle. La primera, es directora del ballet de Gelsenkirchen desde 2012, y a partir de 2019 guiará el ballet del Estado de Karlsruhe. Un salto de carrera que se merece, luego de años productivos coronados con la ganancia de dos premios Faust para la coreografía en 2013 y 2015. Ella hereda el patrimonio de Birgit Keil, activa en Karlsruhe desde 2004. El inquieto Marco Goecke luego de años en calidad de free lance y coreógrafo residente en Stuttgart (desde 2005) y del Nederland Dance Theater (desde 2013) ha resuelto establecerse en la Opera del Estado de Hannover. A partir del verano europeo de 2019, reemplazará a Jörg Mannes quien conducía al ballet desde 2006. Parte del concepto de Goecke es estrenar trabajos propios hechos para la compañía sin sacrificar las incursiones de coreógrafos invitados.

Sin embargo, aires de continuidad soplan en la ciudad de Hamburgo. Después de muchas especulaciones sobre un cambio de dirección, el gobierno de la ciudad junto a John Neumeier, optaron por prolongar su contrato por tres años más, hasta la temporada 2022/23. John Neumeier festejará en su posición actual como director el cincuentenario de su reino en la ciudad hanseatica: un ejemplo de productividad, longevidad artística y sabia gestión de la política cultural. En tendencia contraria a los tiempos que corren de recortes, la compañía del Hamburg Ballet sumará tres posiciones más a su planta de bailarines.

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Fabio Toraldo
Nació en Taranto, Italia, y se formó como bailarín en su ciudad natal y en Florencia en la escuela del “Balletto di Toscana”, donde también estudió historia de la danza con Silvia Poletti, célebre profesora, periodista y crítica de danza. Empezó su carrera profesional como integrante del ballet de la Ópera de Leipzig (Alemania) bajo la dirección de Paul Chalmer, y siguió trabajando con Robert North en la compañía de los Teatros de Krefeld y Mönchengladbach. Actualmente vive en Austria donde continúa evolucionando su visión artística en el ballet de la Ópera de Graz dirigido por Jörg Weinöhl.