Historia de ilusiones y utopías

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Fernando Aguilera y Kamal Singh

El miércoles 16 de diciembre, Indira Guerrero publicó una nota desde Nueva Delhi, para la agencia EFE, que pronto fue levantada por varios medios de difusión. Se trata de la historia del joven indio Kamal Singh, que comenzó a estudiar ballet con el argentino Fernando Aguilera y tres años más tarde fue aceptado en la Escuela del Royal Ballet de Inglaterra.

Podría ser un argumento de un musical de Bollywood, dice Guerrero. Es porque sus orígenes son muy humildes (su padre es taxista) y recién a los 17 años, luego de ver la película, buscó en internet dónde podía aprender a bailar. Así llegó al Imperial Fernando Ballet Company, de Fernando Aguilera.

Esta historia sirve para recordar que Aguilera fundó la primera escuela de ballet occidental en la India en 2007, junto a Mohd Rafi, donde se había mudado en 1996. Hoy la compañía tiene más de 1800 estudiantes en India con 10 centros en Delhi y 3 en Mumbai, que pueden tomar clases de ballet, danza contemporánea, jazz, tango, flamenco, bailes de salón y bailes latinos, entre otras disciplinas. Además, el maestro, tuvo a su cargo la coreografía de varios films y espectáculos teatrales de la industria cinematográfica más grande del mundo.

Fernando Aguilera nació en Buenos Aires y estudió en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, con Noemí Molinari, Wasil Tupin, Raúl Gatto, Rina Balver, Ruben Chayán. Bailó en la compañía Danza Libre de Mar del Plata y en 1983 fue seleccionado para el cuerpo de baile del Teatro Colón, dirigido por Mario Galizzi, donde intervino en ‘La Bella Durmiente’ y ‘Coppelia’, y en ‘Petroushka’ con el taller coreográfico. Se radicó en Río de Janeiro entre 1989 y 1992, donde actuó con diferentes elencos.  

De regreso en Buenos Aires, fundó ‘Les Lions Ballet’ junto a David Pollak (una compañía privada que en 1993 había realizado 60 funciones), y entre sus alumnos menciona a Vanesa Merino, Nahuel Berger, Marina Ottomano, María del Mar Mazzaferro, Mara Curci, Cesar Vidal y Angela Hlady.

Ahora la prensa se hace eco, de su trabajo a través del joven Kamal Singh ‘Noddy’, que la periodista Indira Guerrero, se ocupó de rastrear (ver nota completa en: https://www.efe.com/efe/espana/cultura/la-hazana-de-kamal-una-barriada-india-al-ballet-nacional-reino-unido/10005-4420406).

Resulta ser que en 2016, luego de ver la película ‘Cualquiera Puede Bailar’ (coreografiada por Aguilera), el jovencito buscó en internet dónde podía bailar así. Fue de casualidad que llegó a su escuela y en ese primer día, el maestro descubrió el talento que había llegado, a pesar de tener 17 años, tenía elongación, excelente rotación en dehors, buenos pies y un elegante porte como el de un príncipe de ballet. “Era como si hubiera hecho ballet toda su vida”, aseguró Aguilera a EFE.

Así que se comunicó con su padre, Karnail Singh, conductor de ‘rickshaw’ (tradicional taxi indio de tres ruedas, con un salario bajísimo), le prometió que su hijo triunfaría y financió él mismo la carrera del joven. “…Ahora nos gusta, pero al principio el baile solía parecerme muy raro”, explicó en la entrevista el papá.

El padre del joven, enseña a EFE los mensajes que está recibiendo de su hijo desde Londres. Foto: EFE/EPA/Rajat Gupta

Finalmente aceptaron a Singh para estudiar en la Escuela del Royal Ballet, el primer estudiante de origen indio de la historia de la institución, pero no podrían becarlo, debía conseguir unos 26.000 dls. Entonces “algunas de las estrellas del firmamento de Bollywood acudieron en su ayuda, impulsando una campaña online que financió con éxito sus estudios.

Por lo pronto, desde Londres el jovencito afirmó. “Mi sueño se ha hecho realidad (…) Nunca pensé que podría ser bailarín de ballet”.