10 de octubre: Día Nacional de la Danza

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Hoy es un día triste. Hace ya 50 años que sucedió el tremendo accidente aéreo que terminó con la vida de 9 bailarines irremplazables del Teatro Colón. José Neglia, Norma Fontenla, Margarita Fernández, Carlos Schiaffino, Rubén Estanga, Martha Raspanti, Carlos Santamarina, Sara Bochkovsky y Antonio Zambrana, murieron en 1971 cuando su avión cayó al Río de La Plata.

Quienes vivían en esa época no podrán olvidarlo jamás.

Desde entonces, se conmemora ese día como el Día Nacional de la en la República Argentina.

Carlos Manso lo recuerda en la revista ‘Todo es Historia’ de este mes:

“Hace 50 años, en una mañana de domingo, ellos se despedían de un público juvenil y revoltoso desde el Teatro Coliseo. “Los chicos”, así llamados por sus colegas del Colón, viajaban por la tarde a Trelew para actuar a beneficio de un Centro Geriátrico.

“En Aeroparque, el piloto Orlando Golotilec los recibió en el bimotor Beecheraft Queen Air, aerotaxi que despegó a las 19.01. A las 19.04 la voz del piloto resonó en la torre de control: ‘se plantó un motor, regresamos’.

“No hubo más tiempo. El avión con su rica carga humana cayó de punta al estuario del Río de la Plata, muy cerca del Muelle de Pescadores. Ya atardecía en la incipiente primavera. La Madre lloraba al pie de la cruz al Hijo Redentor. En el se cantaba “La pasión según San Mateo” de Juan Sebastián Bach, y sus frases musicales acompañaban la partida. El Evangelista narraba: “De tarde, cuando hacía fresco, la caída de Adán quedó revelada”.

“Evocando a esas chicas y muchachos, pletóricos de hermosura, ilusionados camaradas que vivían el triunfo de la danza, porque a través de la pantalla del viejo televisor blanco y negro, los domingos en la noche por Canal 11 gozábamos de su arte, y ese arte llegaba a todo el país, despertando inquietudes, vocaciones, nuevos destinos para el ballet en Argentina. A los 9 paladines de la danza, nuestra gratitud por la belleza, excelencia y emoción que nos dieron desde la escena, y desde la vida. Se marcharon jóvenes y así siempre los veremos. Artistas amigos, descansen en paz.

El Consejo Argentino de la (CAD), realizará un recordatorio como siempre, que este año (igual que en 2021) será on-line. Antes de la llegada de la Pandemia, la institución reunía a estudiante en la ‘Fuente de los bailarines’ de Plaza Lavalle, que lamentablemente ha desaparecido hace un par de años (se supone que la ‘municipalidad’ la llevó para hacer algunos arreglos).

La organización señala: “Pasaron ya 50 años (…) nuestra institución honrará a los talentosos 9 bailarines del elenco estable del que fallecieron en el trágico accidente aéreo hace 50 años, con un nuevo video confeccionado con algunos testimonios de amigos y compañeros de su vida artística. Recordaremos a Norma Fontenla y José Neglia, quienes están representados en la clásica Fuente de los Bailarines de Plaza Lavalle (actualmente en reparación) junto a los demás integrantes del elenco: Antonio Zambrana, Carlos Santamarina,  Carlos Schiaffino, Margarita Fernández Martha Raspanti, Rubén Estanga,y Sara Bochkovsky

¡Mantengamos encendida la memoria de estas estrellas de la Danza!

La cita será el mismo domingo 10 de octubre a las 11 hs (Argentina) en el canal de Youtube  del CAD: https://www.youtube.com/c/ConsejoArgentinodelaDanza

Por otro lado, la Escuela Municipal de Danzas Norma Fontenla (Mar del Plata) junto a la Escuela Municipal de José Neglia (Morón) realizará un acto conjunto on-line también mañana domingo 10 de octubre, a las 18 hs (Argentina) en el canal de YouTube https://www.youtube.com/watch?v=4VtfIRCd7LI, al cumplirse el 50° aniversario de aquel trágico accidente aéreo. ”Ambos establecimientos rendirán homenaje a las víctimas, reconocidas figuras de la danza”.

El Movimiento Federal de realizará “actividades de reflexión y visibilización con el objetivo de impulsar el tratamiento del Proyecto de Ley Nacional de Danza”, explicaron a Balletin Dance.

“Este 10 de octubre, Día Nacional de la Danza, el Movimiento Federal de Danza (MFD) prepara diferentes actividades en todo el país, con el objetivo de pedir que se inicie el tratamiento del Proyecto de Ley Nacional de presentado en el Congreso, el 29 de abril, por la senadora nacional Norma Durango”. Hace poco más de una década que este proyecto se presenta formalmente sin lograr la fortuna de que sea tratado parlamentariamente, “… pese a que senadores/as de todo el arco político manifestaron su aval y apoyo en diversas reuniones tanto presenciales como virtuales realizadas en las distintas provincias con integrantes del MFD”.

El principal objetivo de este proyecto es la creación del Instituto Nacional de la Danza (INDA), “organismo de fomento que pueda poner en marcha políticas culturales de Estado para la danza, generando derechos para los y las trabajadoras del sector con una visión federal e inclusiva”. Por supuesto que el proyecto incluye a todas las danzas que existen “y las que puedan llegar a existir”.

En este año 2021, la campaña anunciada por el MFD tiene que ver con hacerse notar en las redes sociales, para lograr el tratamiento de la ley en Cámara de Senadores y/o Diputados. “Esta es la primera vez que se presenta un proyecto de ley conjuntamente entre una autoridad legislativa y un colectivo dancístico”.

Además de que cada región del país (englobada en el MFD) prepara conversatorios, charlas, funciones y vivos en redes sociales, “aprovechando esta conmemoración para visibilizar la necesidad de tener un Instituto Nacional de Danza”, a nivel federal, se solicita pedir a Tristán Bauer (Ministro de Cultura de la Nación), y a Cristina del Carmen López Valverde (senadora), encargados de poner en tratamiento el Proyecto de Ley Nacional de Danza, el compromiso y el acompañamiento para que el proyecto comience a debatirse.

Entones, todos aquellos que quieran sumarse a estas acciones deberán subir un video a sus redes sociales, arrobando al MFD y a su región (por ejemplo: @mfd.nea @mfd.regionnoroeste, @mfd.centro, @mfd.buenosaires, @mfd.amba) diciendo, “Soy bailarín, coreógrafo, gestor o investigador (etc): Señor Ministro de Cultura de la Nación Tristán Bauer, necesitamos que se ponga en tratamiento el proyecto de ley nacional de que fue presentado el 29 de abril en el Congreso, por la Senadora Norma Durango”.

Y a su vez, enviar una carta por mail al ministro (privada.ministrocultura@cultura.gob.ar) y a la senadora (cristina.lopez@senado.gob.ar), en la que se pide el tratamiento del proyecto de ley “Cuantos más seamos, más posibilidades tenemos de visibilizar esta necesidad”, aseguran. El modelo de la carta puede descargarse en: https://drive.google.com/file/d/1HHsgZ9cfFHFiDNmtrRYdJRo1pdSHfDTI/view

Por último, y como todos los años desde 1998, copiamos la nota que Angel Fumagalli escribió para Balletin Dance, como homenaje también a su persona.

Aquel 10 de octubre de 1971: Memorias de Gratitud

Los monumentos grabados, pintados y esculpidos del pasado nos hablan de una  simbólica pero irrefutable en su veracidad: la Danza de la Muerte. La Edad Media nos ha dejado esas macabras “carolas” donde la Muerte arrastra a todas las criaturas humanas -sin distinciones de rango o edad, virtudes o pecados, inteligencia, ignorancia o genio-, en un gesto igualitario que uniforma lo múltiple y diversificado.

Fuente de los Bailarines en Plaza Lavalle (frente al Teatro Colón)

No obstante, el hombre se resiste a esa implacable y cierta igualdad. Se resiste a aceptar un destino común para lo excepcional, para aquello que ama, adora y admira; desde los seres más cercanos e íntimos hasta las criaturas artísticas impregnadas de talento y de gracia.

El hombre necesita la inmortalidad de lo bello como una esperanza imprescindible y rechazo ante la realidad brutal, los interrogantes que ninguna respuesta satisface y la herida siempre dolorosa ante cualquier recuerdo…

De allí la punzante y fina nostalgia que año tras año acompaña un nuevo aniversario de la muerte de nueve integrantes del Ballet del Teatro Colón, en trágico accidente aéreo. Nueve bailarines que, en la leyenda popular, han encarnado el prodigio mismo de la Danza.

Habían bailado para multitudes (luego de hacerlo en el ámbito más exclusivo del Colón), y conformaban una cruzada coreográfica que proponía una suerte de democratización del ballet en escala masiva, intensificando una labor de difusión que otros habían iniciado.

La distancia entre escenario y auditorio se acortaba por la fluida corriente de entrega, y gratitud que fraternizaba y humanizaba a espectadores y artistas en el hecho teatral.

En ese juego de afecto y admiración integrados, cada espectador hacía suyo al inaccesible “Dios de la Danza” que lo deslumbraba desde la escena y lo transportaba a una esfera de ricas emociones e imágenes inolvidables.

La muerte de los nueve bailarines del Colón fue para esa inmensa masa popular el cruel enfrentamiento con una verdad que no había previsto. Fue la desaparición de lo que era hermoso y que, por ello, no debía morir. Fue la destrucción de esos seres humanos que habían aprendido a amar en contacto cálido y directo.

Habían muerto cisnes y sílfides, poetas, príncipes y héroes pero, también, José, Norma, Margarita, Sarita, Rubén, Carlos y Carlitos, Antonio y Martita…

Habían desaparecido los amigos tanto como los bailarines. Y la tragedia fue en el Plata, atrapados por el río color de león de Jorge Luis Borges, quebrando sueños y esperanzas de un pueblo sencillo que aguardaba aún mucho de ellos. Miles de espectadores extraños al ballet nunca los vieron ni los verán; para ellos son ya un mito antes que una página notable del ballet nacional. Son fotografías, ahora patéticas, ornadas de flores o imágenes filmadas que, desesperadamente, tratan de retener lo inaprensible y que el tiempo también borrará. Son nombres pronunciados con voz quebrada y son silencio respetuoso.

El agua acompaña su recuerdo cerca del Teatro de sus afanas y de sus triunfos. Una fuente monumental (“La fuente de los bailarines” como la ha bautizado el lenguaje popular), es el lugar que convoca en cada aniversario a estudiantes, bailarines, espectadores, familiares y amigos, personalidades ilustres y seres anónimos que no olvidan. Unos y otros depositan allí sus flores (similares a las que acompañaban sus noches de triunfo) y dejan depositados una oración o un pensamiento entrañable.

Allí y así vuelven a vivir José Neglia, Norma Fontenla, Margarita Fernández, Carlos Schiaffino, Rubén Estanga, Martha Raspanti, Carlos Santamarina, Sara Bochkovsky y Antonio Zambrana. Sin el peso inerte de bronces y mármoles que no les pertenecen, sino con el estallido dinámico de la imaginación, la fantasía y el unánime fervor a la  que a todos hermana. ¨