: Un Nombre para Recordar

 

La historia de César Corrales es tan atractiva como su talento en escena. Con 19 años, este bailarín de origen cubano y criado en Canadá, ganó en mayo el Bailarín Emergente del y el People’s Choice otorgado por el público de la compañía que dirige

 

La idea del concurso, es foguear a los bailarines jóvenes del ENB, reconocer y nutrir el talento de la casa para promover la excelencia del conjunto. Por primera vez el concurso fue transmitido en vivo por internet. Cesar Corrales eligió Diana y Acteón y el argentinísimo de -Astor Piazzola.

En un encuentro exclusivo en la Markova House, Corrales dijo a Balletin Dance que vio “millones de veces” el video con y muchos otros tangos para empaparse del ritmo y el estilo. “La primera vez que lo vi tenía 10 años y me enamoré de la obra cuya fuerza está en los pequeños pasos”.

Feliz por su logro y antes de bailar en París, el solista junior del conjunto nacional inglés contó su historia.

 

Una formación poco ortodoxa

Hijo de los bailarines y maestros cubanos Taina Morales y Jesús Corrales se crió en las escuelas y teatros donde sus padres trabajaban. “Soy una persona muy visual y de chico creaba mis salticos y giraba a mi manera”, dice con acento cubano. Desde los 8 trabajó su flexibilidad y disciplina con gimnasia artística. A los 12, comenzó ballet formalmente, en la escuela del Ballet Nacional de Toronto “porque mi mamá no quería ser mi maestra”, dice riendo.

La danza pavimentó el camino para ser el Billy Elliot de la producción de Chicago y Toronto a los 13 años, experiencia que le enseñó a usar el escenario. A los 14 se retiró del musical para tomar clases diarias con sus padres. Objetivo: ser bailarín. “Eso generó una relación muy linda, descubrí que la mejor forma de crecer sería con ellos y los seguí”. Cesar hacía clases cuando los estudios estaban libres. “Recuerdo que a veces solo hacía mi clase de dos horas con mi madre a las 7:45 de la mañana y pasaba directo a la clase de la compañía que ella también daba. El director me dejaba porque veía mi nivel”, y se tienta cuando Balletin Dance sugiere que era un polizón.

“Empecé a extrañar mi tiempo en el escenario, por eso intentamos el Prix de Lausanne (2013), mi primera competición clásica a los 16… tarde para exponerme al mundo del ballet”, reflexiona.

 

De elecciones difíciles

Siguiendo a su madre al Ballet Nacional de Noruega, se presentó al Premio YAGP (Youth America Grand Prix) en Bruselas, donde ganó esa etapa y aceptó un contrato con la segunda compañía del American Ballet, la ABT Studio Company para luego ganar la final en Nueva York del YAPG.

Lo interesante, es que otro bailarín habría aceptado la oferta del que siguió. Pero Cesar consideró que estaría mejor en una compañía más chica donde progresaría más rápido. “Fue duro elegir el ENB”, cuenta. “Tenía ofertas del Royal, el Houston Ballet y otras compañías de , y no quería cerrarme puertas. Pero en el ENB había buenos maestros, como Loipa Arujo, que conoce mucho a mis padres. Sabía que podría aprender y bailar a la vez. Desde el primer día me dieron oportunidades aquí, confían en mí y les estoy muy agradecido, fue la decisión correcta. Y hay muchos cubanos”, agrega.

 

Bailarín Emergente

Este es un concurso interno y en temporada, y exige más horas de ensayo. La compañía ayuda a preparar a los competidores. Para Corrales, fue “un gran honor” ganar porque competía con sus compañeros. “La transmisión por internet, también me dio exposición internacional”, afirmó.

En ésto coincide Henry St. Clair, director artístico del portal Crystal Ballet y maestro, quien siguió el proceso. “Tener un público de billones de personas obliga a enfocarse en la tarea que ya es difícil en presencia de cámaras, jueces y público. Cesar transportó al escenario con honestidad y pasión lo que es capaz de hacer en el estudio. En una audición hay que ser el mejor en algo que te distinga del resto y trabajar en ello. Cesar lo hizo y su repertorio mostró lo mejor de él”, comentó a Balletin Dance.

Por su parte, Tamara Rojo dijo que Corrales “es un artista carismático, de técnica depurada y capaz de moverse de formas muy diferentes, además de entender al público”.

 

Ambiciones y Consejos

“Hoy hay que tener mente abierta”, confesó el joven bailarín, “poder pasar del clásico, al carácter y al contemporáneo. Quiero ser un bailarín honesto y diferente, buena persona e inspirar a otros”. Si uno quiere algo “debes desearlo verdaderamente y mostrarlo en tu trabajo. Para hacer esto hay que sacrificar mucho, creer en uno mismo e identificar dónde está nuestro talento”, afirmó.

Sin dudas, el brillante bailarín está diseñando su destino a cada paso y el futuro de la danza está seguro en sus pies. Recuerden su nombre.

Artículo anteriorZarko Prebil
Artículo siguienteSalir de la Burbuja
Fátima Nollén
Fátima Nollén escribe sobre ballet y danza desde 1991. Profesora de Danzas y Becaria del Fondo Nacional de las Artes, fue jurado en concursos como Joinville-Brasil. Desde 1997 colabora con Balletin Dance desde Río de Janeiro, Nueva York, Miami y Londres. Paralelamente, trabajó para Radio Universidad Nac. del Litoral (Congreso de la Nación), Clarín, Gente, Crónica TV, ATC (Buenos Aires y Brasil), Radio Unica Nueva York, Telemundo y MTV. Ganó tres premios Emmy por la Cobertura de las Olimpíadas de Londres 2012 con NBC-Deportes Telemundo.