‚ÄúLa belleza es una gran responsabilidad, porque ella puede salvar al mundo‚ÄĚ

Tras residir por más de un mes en Buenos Aires para el montaje de su versión de La Bayadera con el Ballet Estable del , la prima ballerina mantuvo un diálogo íntimo y afable con Balletin Dance

 

Verla salir de la sala de descanso en un alto de los ensayos es registrar la exacta imagen de lo que todo balletómano espera. Etérea, volátil, Natalia Makarova guarda los mismos rasgos de aquella jovencita tímida pero hipnótica que alcanzó vertiginosamente el rol de primera bailarina en su Rusia natal. Comienzos que en la charla la remiten a La Bayadera y que -contado siempre con histrionismo- la harían dudar acerca de su futuro.

‚ÄúMont√© La Bayadera por primera vez en 1974 para el American Ballet Theater, s√≥lo El Reino de las Sombras. En 1980 hice el ballet completo, mi visi√≥n seg√ļn la versi√≥n de Petipa (1877). Lo hab√≠a bailado en Rusia antes, claro. Bail√© en el cuerpo de baile no por mucho tiempo, como solista e hice a Nikiya y Gamzatti. Pero hubo un terrible episodio, cuando estaba en el cuerpo de baile del Kirov -en ese entonces-. Ten√≠a que reemplazar a alguien que estaba enfermo, en la Danza de los loros. Sab√≠a los pasos, pero nunca lo hab√≠a ensayado con el loro. Y cuando sal√≠ mi loro se desliz√≥ de la mu√Īeca en la que estaba enganchado y estaba tan preocupada por mantener el loro all√≠, que olvid√© todos los pasos. El p√ļblico comenz√≥ a re√≠rse. Luego comenc√© a llorar‚ÄĚ.

Tal situaci√≥n quiz√°s haya sido √ļnicamente tr√°gica en su recuerdo, ya que a partir de entonces Natalia Makarova s√≥lo bail√≥ roles solistas. Por cierto, la Danza de los loros desapareci√≥ de su versi√≥n.

 

¬ŅC√≥mo se logra transmitir el esp√≠ritu de un ballet, un drama de amor y pasiones, a una franja etaria que naci√≥ con el avance de las tecnolog√≠as y formas de comunicaci√≥n tan distantes de estos relatos?

‚ÄúAhora los problemas son materialistas, porque es un tiempo de la electr√≥nica, de la t√©cnica. No es un momento ni muy rom√°ntico ni muy espiritual. Esa es mi contribuci√≥n a Petipa. Al montar una coreograf√≠a, no se trata de asistir en los pasos, o mostrarlos, sino en su significado espiritual. Es muy duro pero trato de dar las im√°genes especiales para ser sublimes, para elevar el cuerpo y ser m√°s espiritual. Ayer tuve esta charla con el cuerpo de ballet [Estable del Teatro Col√≥n], es una suerte de suceso m√°gico. Ellos realmente lo escucharon, lo entendieron y trabajaron mejor a partir de ah√≠. Pero tienes que dar las im√°genes correctas, como estaban deseosos de ellas y estaban listos, consiguieron inspirarse. No es solo una cuesti√≥n de pasos, lo cual es importante, pero los pasos tienen que ser ejecutados muy expresivamente para hacer llegar la historia y el argumento al p√ļblico. Eso toma tiempo. El camino para ser expresivo consta de diferentes expresividades, me gusta mi camino para la expresividad: el cuerpo tiene que ser expresivo primero, en el pecho, el t√≥rax, los ojos, el cuello, la espalda, en c√≥mo respiras, c√≥mo existes en el escenario. Esa es mi preocupaci√≥n b√°sica‚ÄĚ.

 

Aunque toda fibra en Makarova est√° imbuida del esp√≠ritu ruso, de cierta austeridad con la que fueron educadas muchas generaciones de la Rusia comunista, la maestra y bailarina es muy clara en su trabajo: no es una versi√≥n que intente √ļnicamente dar cuentas de la excelencia del ballet ruso. Es m√°s que ello.

‚ÄúMi objetivo es que un bailar√≠n logre exteriorizar aquello que posee. Quiz√°s el modo de danzar sea ruso, porque la escuela es rusa, pero la espiritualidad est√° en cualquier nacionalidad. Ahora todo se convirti√≥ en global. Es una particularidad del presente. Cuando la Cortina de Hierro se levant√≥ los bailarines rusos tuvieron la oportunidad de irse libremente a otras compa√Ī√≠as (cosa que yo no pude, porque en mi tiempo no estaba permitido y para trabajar en donde uno quisiera ten√≠a que desertar, lo cual es un paso muy dr√°stico). Cuando comenc√© en el American Ballet Theater en Nueva York, fue muy dif√≠cil, porque en ese momento no ten√≠an tanta tradici√≥n en el ballet cl√°sico, eran m√°s fuertes en el contempor√°neo o moderno. Entonces tuve que trabajar muy fuerte, pero me pag√≥ de vuelta, porque tuve que fortalecer cada dedo, cada fibra, las direcciones, qu√© sentir, qu√© sacar afuera, nuevamente, la espalda, el cuello, los ojos. Todo era diferente. ¬°Pero yo quer√≠a realmente aprender tanto!

 

Al nacer su hijo, usted dijo que √©l era su mejor ‚Äúperformance‚ÄĚ. ¬ŅY cu√°les fueron sus mejores partenaires?

Entre risas, Makarova evoc√≥: ‚ÄúVarios. Recuerdo con gran respeto y gran admiraci√≥n a Erik Bruhn, gran persona, gran elegancia. Ivan Nagy, fue tan fant√°stico como partenaire, yo me sent√≠a como una pluma en sus brazos. Pod√≠a hacer lo que quisiera. El hizo la mejor coda que pueda recordar en Giselle [La canturrea]. Por supuesto, Anthony Dowell, ten√≠amos realmente gran qu√≠mica. Alguna vez escrib√≠ que la qu√≠mica con el partenaire es como un matrimonio‚ÄĚ.

Pero usted no iba tan lejos

“¡No! ¡Pero en el escenario sí! Hacíamos muy buena comunión. Recuerdo con alegría cada actuación con él.

También bailó con

‚ÄúS√≠, ¬°estaba olvidando nombrarlo! S√≠, con √©l bail√© la versi√≥n completa de Romeo y Julieta en Londres. Mucha pasi√≥n. Y adem√°s es una maravillosa persona. De hecho fue mi √ļltima interpretaci√≥n en el Covent Garden.

 

Cuando un ruso est√° confundido recita una frase de Anna Karenina: ‚ÄúTodo era confusi√≥n en la casa de los Oblonsky‚ÄĚ. ¬ŅReina algo de esa confusi√≥n en el ballet hoy en d√≠a? Actualmente se pone en duda los alcances de los logros t√©cnicos y atl√©ticos del bailar√≠n en relaci√≥n con el car√°cter art√≠stico de la danza. Una coda con triples piruetas o mejores combinaciones de fouett√©s parecieran conducir a mejores obras, para algunos.

‚ÄúEsa cita de Tolstoi es una frase que usamos mucho los rusos: Vs√ęsmeshalos‚Ä≤ v dome Oblonskikh. Se dice cuando nadie sabe qu√© hacer. Pero no pienso eso del ballet. Es fant√°stica la combinaci√≥n, si se puede hacer una triple pirouette (es maravilloso‚Ķ yo no soy capaz de hacerlas ahora), si la bailarina tiene la profundidad emotiva, la posibilidad de representar, la expresividad, m√°s este maravilloso virtuosismo, todo suma. Si a diferencia s√≥lo se hacen piruetas, sin sustancia, sin sentido o acercamiento art√≠stico, es m√°s para el circo‚ÄĚ.

 

Para el espectador no especializado, el ballet se entiende como una fantasía, un escapismo de la realidad, a la vez que se piensa en la rudeza del entrenamiento, en lo tortuoso del ballet, en la competencia.

‚Äú¬ŅHabla del Bolshoi, no? -vuelve a reir-. En muchas comunidades, en muchas organizaciones existen estos sentimientos humanos. Es un asunto de todos los tiempos, digamos, shakespereano: ‚Äėsiempre hay conflicto‚Äô. Mire el mundo, c√≥mo est√° ahora. No hay armon√≠a. Pero cuando uno sube al escenario todo se olvida. El ballet es magia: la magia del arte, no s√≥lo del ballet. Y muy pocos artistas pueden crear esta magia. Cuando est√°s tan comprometido con lo que hac√©s, todo lo dem√°s se olvida al subir al escenario. Esto es con lo que quiero que la audiencia se involucre, que se emocionen y se vayan a sus casas con esta experiencia emocional, que no pasa muy a menudo. Depende de los artistas, de los bailarines, de su capacidad de conducir esas profundidades emocionales y esas profundidades espirituales. S√≥lo al lograr esto, uno se siente realizado con el p√ļblico, porque no se trata s√≥lo de entretenimiento. Es por ese motivo que cambi√© ciertos elementos de mis producciones, porque creo que en el tiempo de Petipa el ballet era m√°s un pasatiempo, no era una experiencia emocional, sino m√°s bien un espect√°culo. Pero hoy mi visi√≥n es que el p√ļblico se involucre con la puesta, es por eso que obtengo la trama dram√°tica, le doy m√°s dramatismo y m√°s claridad al cortar algunas cosas (que a mi entender son arcaicas para un ojo contempor√°neo) y al agregar otras‚ÄĚ.

 

¬ŅCu√°les son sus pr√≥ximos planes?

‚ÄúVolver a San Francisco, a casa. Ver a mi hijo y a mi perro. Disfrutar la naturaleza. Me gusta mi casa de campo, en el Napa Valley, que tiene un muy buen vino, como el argentino. Son mis planes inmediatos. No puedo esperar. Estoy cansada porque tom√© muchos compromisos unos tras otros y no tuve tiempo de descansar‚ÄĚ.

Y Makarova se despide con dos besos y un abrazo. Y accede a todos los requerimientos, entre ellos, dejar unas palabras por escrito como remembranza. Y pese a ser ciudadana de todo el mundo, instant√°neamente la pluma comienza a formar garabatos en cir√≠lico, para luego acomodarse al ingl√©s. Como la nota que la bailarina Julie Kent recibi√≥ de Makarova para su debut en La Bayadera: ‚ÄúAlguien dijo alguna vez que la belleza puede salvar al mundo. Qu√© gran responsabilidad tienes en tus hombros‚ÄĚ.