El misterio tiene atractivo porque implica un algo por comprender, algo que aparece escondido o negado por lo gratuito o sin ilación de lo que se presenta. En el Centro Cultural Recoleta se presentó Casa Kynodontas, espectáculo con interpretación y dirección de , , , y

De inicio, por el corredor exterior del Recoleta que conduce a la sala Capilla, lleg√≥ un personaje masculino, ataviado ligeramente (el vestuario de todos era para clima c√°lido), con una extra√Īa caminata: dos o tres pasos por vez, grandes, lentos, en equilibrio, y detenciones para marcar el suelo con tiza y reanudar. Por una vidriera alta de la sala, que da al exterior, otro personaje (una especie de controlador de los dem√°s), vigilaba. El p√ļblico, afuera, esperando la apertura de la sala, observaba y era observado. El caminante lleg√≥ a la puerta de la Capilla, esta fue abierta, ingres√≥ y tras √©l hicimos lo propio los espectadores.

Una escena que suponía el interior de alguna casa, a un lado una mesa, inclinada, con viandas y vajilla, al otro, un rincón con espejos, veladores, mesita y sillas. Dos mujeres, una frente a los espejos, iluminándose, observándose, otra echada en el piso rodeada de naranjas de plástico.

La descripción de toda la pieza sólo sería larga y poco agregaría para dar un cauce de sentido unitario.

En escena, un cuarteto constituido por el caminante, otro personaje masculino y las dos mujeres, desplegaron diversas situaciones, acciones, bailes y secuencias que mostraron juegos que rozaron lo erótico, lo antojadizo, lo infantil. Cada tanto, el personaje controlador aparecía provocando desde desazón a pánico por sus intervenciones, relativamente violentas, con amonestaciones y castigos. Todo funcionó en armar un desarmado de la escena: mesa, viandas, vajilla, naranjas plásticas, etc., fueron trastocadas, lanzadas y desubicadas. Los personajes del cuarteto, cuando el controlador no estaba, se mostraron con mayores grados de libertad pero atolondrados, simplemente dispuestos a los juegos de intereses inmediatos, básicamente, satisfacción de apetitos.

Hacia el final, una de las mujeres apareció ataviada con cierta majestuosidad y el resto la siguió hacia el fondo y las sombras como en procesión.

Nada m√°s.

Kynodontas es el título de un film griego que ya es considerado de culto (aquí se lo presentó como Dogtooth -colmillo-, 2009, dirigida por Giorgos Lanthimos). Podría asociarse el espectáculo del Recoleta con el sesgo de la película ya que, ésta, trata sobre el encierro y la vigilancia respecto de lo exterior, la construcción de reglas particulares y la anulación de la familia. Aunque sería un tanto forzada la analogía.

Casa Kynodontas, sum√°ndose a algo caracter√≠stico de la posmodernidad del anything goes dantoniano, y pensando que kynodontas (kŌÖőĹŌĆőīőŅőĹŌĄőĪŌā), en griego, puede traducirse como premolar, habilita, acompa√Īando la arbitrariedad de la propuesta, a pensar en im√°genes que se pintan como ornatos que pasan, mordentes (en m√ļsica, modo de llamar a los adornos mel√≥dicos, y tambi√©n mordente es el nombre para citar a sustancias que se utilizan para fijar colores), aderezando algo misterioso que tal vez no importa por su sinraz√≥n. Despu√©s de todo, tal vez, parte de la condici√≥n humana.