La Motivación, lo fundamental en la danza

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La motivación es un gran engranaje, que según la Teoría de la Autodeterminación, en los bailarines estarán dadas según su competencia, autonomía y sus relaciones sociales

Incluso antes de comenzar una carrera profesional, niñas y niños se ven cargados de expectativas, ilusiones, temores y alegrías. En breves minutos pueden vislumbrarse sutiles rasgos que serán determinantes para la continuidad de su profesión

 

Aún dentro de la lógica inocencia relacionada con la edad, fugaces muestras dan cuenta del empeño, la fortaleza, la perseverancia, la responsabilidad y la delicadeza de cada niño. Dedicarse a la danza será muy gratificante pero también ejercerá “una enorme tensión psicológica y física para los que la practican” (Buckroyd, 2000). Los estudiantes de danza deben realizar un delicado proceso de aprendizaje y formación, durante la transición niñez-pubertad-adolescencia. El cuerpo se constituye como una herramienta sustancial de expresión de emociones y creación estética, pues no sólo se trata de la importancia de lo atlético o de la relevancia de la técnica. La imagen escénica resulta fundamental. Son artistas que deben dar a la actuación auténtica emoción. Por ello la concentración, la paciencia y la determinación, también serán recursos imprescindibles para su quehacer.

En este sentido, la motivación, sin dudas, resulta fundamental. Es el origen de toda acción: deseo o emoción que impulsa a una persona a la necesidad de desear hacer algo. Activa, dirige y mantiene una conducta para alcanzar un fin.

Resulta muy interesante la Teoría de la Autodeterminación (Deci y Ryan, 2000), que analiza la satisfacción de las necesidades psicológicas básicas, que en el caso de un bailarín estarán dadas según su competencia, autonomía y sus relaciones sociales.

La competencia percibida, es el conocimiento que cada uno tiene sobre su capacidad para realizar determinada tarea. La autonomía, remite a la toma de decisiones de manera personal. Y las relaciones sociales, a la integración con los pares y el medio en el cual se desarrollan. Ellas van a definir el nivel de autodeterminación de la motivación.

Se puede dividir a la motivación en intrínseca, que es el nivel más alto de autodeterminación, es la participación en una actividad por el mero placer que se obtiene; o extrínseca, a la que se clasifica de cuatro maneras:

  • Regulación integrada: Realización de una actividad porque hace referencia a un estilo propio de vida, siendo coherentes con ese estilo (muchos bailarines en la familia)
  • Regulación identificada: Valoración de manera positiva y beneficiosa de una actividad llegando a sentirse identificado con ella (observar un video de una bailarina, emocionarse y querer estar allí)
  • Regulación introyectada: Realizar una actividad para evitar un sentimiento de culpabilidad y ansiedad y así lograr mejoras de aspectos como el orgullo (la hija es depositaria del deseo de su madre que vio frustrada la posibilidad de ser bailarina)
  • Regulación externa: Compromiso con una actividad poco interesante para la persona, para alcanzar una recompensa o evitar un castigo (“obligados” a bailar para obtener status o eventual remuneración económica)

 

Investigación

En este contexto, se realizó un estudio con 96 practicantes de danza, de 15 a 55 años. De ellos 48 practicaban danza clásica y 48 danza contemporánea, 78 eran de sexo femenino y 18 masculino.

 

Las conclusiones

  • Resultan beneficiados para su profesión los bailarines que tienen los niveles más autodeterminados de la motivación (la Intrínseca y la Regulación Identificada).
  • Ellos poseen y utilizan estrategias de afrontamiento orientadas a la tarea. Pueden trabajar activamente para controlar o modificar los pensamientos negativos desencadenados en una situación estresante, que los conducirá al estado de rendimiento óptimo, conocido como estado de fluidez. Se sienten más hábiles a la hora de tomar decisiones y afrontar una determinada situación.
  • El sentimiento de competencia percibida suele ir asociado a un deseo de mejorar. Los practicantes que se perciben más competentes tienen más seguridad en sus acciones.
  • La desmotivación muestra una relación significativa con las estrategias orientadas a la evitación, como es el caso del distanciamiento mental. Es lógico pensar que una persona a la que no le interesa una actividad, tampoco le importe el éxito ni el bienestar que pueda alcanzar.
  • Quienes tenían exitosos vínculos sociales se desarrollaban de manera positiva.

Entonces:

Las estrategias de afrontamiento predicen resultados positivos ante situaciones estresantes. Mientras que las estrategias orientadas a la evitación, predicen consecuencias negativas en dichas situaciones (Gaudreau y Blondin, 2002; Skinner et al., 2003).

Sería muy conveniente para los padres y para los propios alumnos entender el tipo de motivación que poseen: muchas lesiones, frustraciones o desórdenes alimentarios tienen su explicación allí.

 

Sugerencias: ¿Qué hacer?

A las Instituciones:

  1. Entrenar al profesorado psicológicamente para que disponga de un conjunto de técnicas y conocimientos de motivación
  2. Introducir espacios y momentos, en los que tanto los maestros como los alumnos puedan aplicar técnicas de relajación y respiración
  3. Fortalecer la metodología cooperativa y reducir las competitivas
  4. Compaginar los estudios académicos y las actividades de cotidianas de los alumnos con los de la danza
  5. Iniciar los aprendizajes con alto componente lúdico
  6. Accionar activamente para modificar los patrones culturales establecidos
  7. Generar espacios legitimadores donde confluyan la salud y el rendimiento. Solicitar apoyo del equipo de salud cuando sea necesario
  8. Tener preparados los canales de control y seguimiento para dar consejos beneficiosos a los alumnos

A los alumnos:

  1. Deberás hacerte cargo de tus elecciones… y prepararte para desarrollar tu talento
  2. Educación alimentaria
  3. Preparación física
  4. Preparación psicológica
  5. Seguimiento médico
  6. ¡Y descanso!