Algo está Faltando en los Festivales

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El sábado 20 de enero, la actuación del Ballet Camin marcará el inicio al Festival Nacional de Folklore de Cosquín. Foto: archivo

La danza folklórica sigue estando ausente en la grilla de las grandes fiestas populares. O bien, relegada a espacios de poca exposición, dando marco -a menudo- a los números centrales

 

Baradero, Laborde, Rivadavia, La Banda, Cosquín, Daireaux, Corrientes, Jesús María, La Rioja, Cafayate, Ranchos, Mendoza, Alta Gracia… La lista se adivina interminable. Con los albores del nuevo año, y aún antes, los festivales folklóricos encendieron una llama que se mantendrá viva y flameante hasta marzo al menos, y más allá también. Punto de encuentro entre músicos, cantores, artesanos y poetas, gente de campo y de ciudad dispuesta a dejarse conmover por las múltiples expresiones de nuestra cultura popular, los bailarines no son ajenos a esta convocatoria espontánea que se da cada verano junto a un fogón o un escenario.

Protagonistas de interminables veladas, los cultores de la danza, ya sean profesionales o amateurs, son el alma de la fiesta en cada pueblo donde el público se reúne a escuchar una zamba, a improvisar un contrapunto de zapateo o dejarse arrebatar el alma en el giro de una chacarera. Sin embargo, no en todos los festivales folklóricos la danza es bien recibida y aceptada como es debido, dándole el verdadero realce que la actividad merece.

Salvando las excepciones del Festival Nacional del Malambo de Laborde, cuya razón de ser es, justamente, el baile, o el de Folklore de Cosquín, que por su envergadura puede brindar otra contención a los grupos, cabe preguntarse: ¿están dadas las condiciones (técnicas y artísticas) para recibir a grandes ballets folklóricos en los festivales de verano?

Desde Córdoba, Alejandro Tapia responde que no. “A la danza nunca le brindan el espacio que requiere”, señala como primer punto. “El baile no ha sabido hacer respetar su espacio ni en la programación ni en cuanto al lugar físico dentro del escenario”, amplía el director del Gran Ballet Argentino, hijo y continuador de la obra del maestro Miguel Angel Tapia.

“Es que la prioridad en cuanto a requerimientos la tiene siempre la figura convocante, el cantante”, se lamenta Claudio Girard, quien junto a Elizabeth Bacaicoa dirige Argentina Ballet desde hace 35 años. “Hoy, poder colar un grupo de danzas dentro de un festival de los grandes no es nada fácil”, agrega.

Tapia reconoce que el tema “no es de ahora, viene de larga data. Son muy poco los festivales que destinan recursos para los bailarines y ofrecen espacios escénicos adecuados. Y si son festivales con transmisión televisiva, mucho peor”. Un caso alentador en este sentido, dice, es el del festival La Falda Danza, “que está pensado, desde el espacio y la técnica, para poder presentar una obra bien puesta”.

“Ya sería hora de que las comisiones organizadoras de los festivales tomen en cuenta que al público le agradan muchísimo las compañías de baile, y que, sin embargo, han ido perdiendo participación”, sostiene Tapia. “Tal vez debamos empezar a exigir nosotros esos espacios, y el tiempo de preparación que requieren las obras, tanto en montaje como en su maduración”.

Después de la muy buena experiencia de 2017, cuando realizó la apertura de dos de las lunas festivaleras de Cosquín, este mes el Gran Ballet Argentino no pisará la Plaza Próspero Molina. “No nos han convocado y, la verdad, si lo hicieran ahora ya no hay tiempo. Para ofrecer una buena obra hay que trabajar varios meses”, remarca el responsable de la histórica compañía. Por esta razón, Tapia licenció a sus bailarines durante el verano. Les esperan meses de intensos ensayos para preparar la gira que realizarán a mediados de año por Suiza, Francia y España.

 

Concesiones

Respecto de lo mucho que los ballets folklóricos tienen que resignar a veces para integrar la grilla de un festival importante, Girard menciona que “quizás la primera vez vas a pérdida, para mostrarte. Aceptás que te paguen el traslado y la comida, y nada más; ya al año siguiente, si gustó tu propuesta, podés pelear un cachet y otras condiciones”.

Argentina Ballet se presentará el 13 y 14 de enero en el 38º Festival de la Fortinera Deroense, junto a Destino San Javier, Los Guaraníes y Axel, y el 10 de marzo en la Fiesta Nacional Semana de Santos Vega, en General Lavalle. “Esa actuación la vengo negociando hace dos años; hay que llamar, escribirles, ser constante; en algunos lugares te prestan atención y en otros nada”, se lamenta Girard.

Entre los mayores obstáculos que enfrentan los grupos de danzas para llegar al escenario de un festival conocido se cuentan, entonces, aceptar que la prioridad la tienen músicos y cantantes, que en la lista de importancia siguen los ballets locales (a menudo por una razón económica) y recién después las compañías que intentan trasponer las fronteras de su pago chico para ganar cierta trascendencia nacional. Artistas con experiencia en este tipo de eventos calculan que un ballet local puede resultar hasta un 50 % más económico para los organizadores que un grupo de danzas de cierto renombre. Girard opina que “si algún día todos los bailarines nos pusiésemos de acuerdo en fijar un cachet mínimo y en exigir condiciones elementales para desarrollar nuestro trabajo, tal vez la cosa sería distinta”.

 

Panorama

El menú que propone este año Cosquín, la meca de los folkloristas, en cuanto a danza contempla la participación en la Próspero Molina de números fuertes como el Ballet Folklórico Nacional (BFN), que actuará el 25, 26 y 27 de enero; el tradicional Ballet Camin (20, 21, 22 y 28), y la Compañía de Danzas Pucará, Revelación del Cosquín 2017, que bajo la dirección de Alexis Mirenda bailará el miércoles 24. La apertura del martes 23 ha sido reservada para el ballet ganador del certamen Pre-Cosquín, que se está desarrollando allí mismo hasta el lunes 15. Más allá de la habitual participación de bailarines en los segmentos denominados Postales de Provincia (organizados y enviados a Cosquín por las distintas gobernaciones), no se cuenta en la grilla preliminar del festival ningún otro grupo de danzas.

También hasta el día 15 se está desarrollando la 53º edición del Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María, que si bien brinda un espacio para la danza lo hace en el campo de la doma y no en el escenario mayor, lo cual desluce por completo cualquier propuesta coreográfica que se intente mostrar.

En Laborde, el Festival del Malambo culmina el sábado 13 con la consagración de un nuevo Campeón Nacional, que vendrá a reemplazar al neuquino Emmanuel ‘Rulo’ Hernández, el ganador de 2017. La fiesta grande de los zapateadores señala además ganadores en muchas otras categorías vinculadas con la danza (solistas, parejas, cuadro histórico y costumbrista, etc.). Del 12 al 21 de este mes, la 28º Fiesta Nacional del Chamamé, en Corrientes, es otro punto alto en la agenda festivalera. El evento cuenta con su propio Ballet Oficial, que dirige el posadeño Luis Marinoni, quien a la vez repuso su obra El Grito de la Tierra para el BFN, que la estará presentando en el marco del festival.

Entre lo que ya pasó, el 47º Festival Nacional de la Chacarera, que tuvo lugar del 4 al 6 de enero en Santiago del Estero, se nutrió, esencialmente, de academias de danzas de la región (La Cruza Danza y Danza Así, entre otras propuestas).

Ya con miras a febrero, los sábados 3 y 10, el 31º Encuentro Anual de Colectividades, en Alta Gracia, hermanará a gauchos y paisanas con cientos de bailarines de distintos orígenes, dando marco a uno de los encuentros de danzas típicas más coloridos y vistosos de toda la temporada de festivales. Del 8 al 12 de ese mes, la fiesta mayor de los riojanos, La Chaya, promete grandes bailes populares, como ya es costumbre, pero escasa presencia de la danza profesional sobre el escenario.

 

Mucho por Hacer

En Baradero, el Pre-Festival se desarrollará del 9 al 11 de febrero, y el Festival Nacional de Música Popular, del 15 al 18. Al cierre de esta edición no se conocía aún la grilla artística. Los habitués del Festival de la Sierra, de Tandil, deberán esperar esta vez hasta el mes de julio. La 35º edición de este tradicional encuentro de danza folklórica que organiza la Peña El Cielito se mudó a las vacaciones de invierno, aunque la ciudad recibirá del 9 al 12 de febrero a cantores, artesanos y músicos con ferias y fogones populares.

La Serenata a Cafayate, en Salta, reunirá del 22 al 24 del mes próximo a varios número uno de la canción folklórica (Chaqueño Palavecino, Los Huayra, Abel Pintos), pero la danza no tiene cabida en la programación. Al menos el Ballet Federal Argentina Baila, integrado por los ganadores y finalistas del certamen organizado por Ricky Pashkus y la Televisión Pública, promete acercar algo de danza (estilizada, eso sí) a las noches festivaleras en distintos puntos del país. Hay mucho por hacer todavía para que los bailarines folklóricos ganen presencia en estas fiestas populares.