Bailar sobre Los Restos

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Poética de fin de mundo, en Los Restos. Foto: Lorena Iriarte

Vivian Luz se autodefine como una core√≥grafa activa y autodidacta. S√≥lo reconoce como maestra a Ana Kamien y cada dos o tres a√Īos -desde los ¬ī90 cuando fund√≥ Los Celebrantes- produce un nuevo espect√°culo. Balletin Dance estuvo en el estreno de Los Restos que se presenta los domingos a las 18 hs, en El Port√≥n de S√°nchez

 

‚ÄúLos Restos es lo irrecuperable, las ruinas de la vida y a la vez, la capacidad de regenerar en algo nuevo‚ÄĚ, se√Īala Vivian Luz. ‚ÄúHicimos un viaje a Epecu√©n, un pueblo en el partido de Adolfo Alsina (Provincia de Buenos Aires) que estuvo sumergido durante m√°s de 15 a√Īos en un lago muy salado, y que al bajar, dej√≥ un asentamiento de ruinas blancas por el salitre, que parecen los restos de un terremoto o de una guerra. Curiosamente el pueblo tiene una energ√≠a incre√≠ble, nada melanc√≥lica; se juntan en las ruinas a tomar mate y charlar de √©pocas pasadas y all√≠ filmamos el video que fue el origen de esta obra‚ÄĚ.

Precisamente, el a√Īo pasado la creadora present√≥ en el Festival de Video Danza BA dirigido por Silvina Szperling, una obra de 8 minutos con el mismo nombre, interpretada por dos de las bailarinas de la versi√≥n esc√©nica y con el mismo paisaje como protagonista. La core√≥grafa explic√≥ a esta revista, que se trata de dos trabajos independientes a partir de un mismo material, pero que en la pieza teatral el video es utilizado como escenograf√≠a, configurando un llamativo sistema relacional de la obra con m√ļltiples discursos.

Interpretada por Marina Cachán, Lorena Iriarte y Laura Wigutow (figura emblemática de Los Celebrantes) la pieza también está dividida en tres partes. La destrucción es propuesta desde la primera escena; el vestuario, como lo roto, lo incompleto, lo que parece haber sido algo distinto de lo que es, y especialmente en el tono blanco salitre que corroe dejando ver algo nuevo, que a la vez juega y se funde con la paleta que proponen las ruinas de Epecuén.

La segunda parte, apoyada en la oscuridad envolvente de la c√°mara negra, concreta el clima m√°s logrado, lleno de bellas y sombr√≠as im√°genes que invitan a imaginar; mientras que en la √ļltima reaparecen el color y el agua, pero esta vez como fuente de vida.

Las interpretaciones son sólidas, igual que el trabajo coreográfico que tiene unidad y coherencia, incluso frente al uso de diferentes lenguajes de movimiento que alterna tendencias reconocibles con un material más personal, sobre todo en Marina Cachán. También es interesante la composición que arman estas tres mujeres, que sugiere vínculos sin caer en obviedades.

Luz instala y despliega una temática, sin necesidad de anclarla en una historia, evidenciando su interés por la dramaturgia, que si bien ella asocia a la cuestión teatral o al uso de los textos, parece responder más a los recursos simbólicos y a la puesta en movimiento de esos cuerpos femeninos.

Si la imagen de esas ruinas abandonadas propone una poética de fin del mundo, la obra también plantea la idea cíclica y natural de que la muerte es una oportunidad de limpieza y depuración -incluso necesaria- para reconfigurar vida.

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Gustavo Friedenberg
Gustavo Friedenberg, es t√©cnico en Medios de comunicaci√≥n y Licenciado en Composici√≥n Coreogr√°fica, adem√°s de actor bailar√≠n y director. Formado en Argentina y el extranjero, ha recorrido varios pa√≠ses trabajando para diferentes compa√Ī√≠as, a la par que desarrollando sus propios proyectos (EEUU, Europa, Sudam√©rica y el Caribe). Como bailar√≠n se ha dedicado profesionalmente al flamenco, desempe√Ī√°ndose tambi√©n como docente de t√©cnica y composici√≥n.