La CNDC se Reinventa

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Balletin Dance, La Revista Argentina de Danza. Año 25 - Nº 283

El elenco oficial de danza contemporánea cumple diez años, cambia de sede y extiende la gestión de su actual directora. La escasez de presupuesto no impidió que en 2018 estrenara varias obras y mantuviera una presencia activa en escuelas y universidades. La heterogeneidad como valor distintivo

“Fue un año intenso, que comenzamos con objetivos altos y metas superadoras. Se trabajó fuerte pero no pudimos realizar muchas cosas por cuestiones presupuestarias”. Frontal, sin rodeos pero con una mirada siempre esperanzada, Margarita Fernández, directora de la Compañía Nacional de Danza Contemporánea (CNDC), traza un balance de 2018 que no deja lugar para libres interpretaciones.

Y en lo artístico ¿qué objetivos se había planteado para 2018?
“En ese sentido cumplimos nuestras metas”, señaló Margarita Fernández. Leticia Mazur estrenó El Caos, hicieron la videoinstalación Leche Negra de Juan Miceli, Victoria Hidalgo y Magalí Del Hoyo, y dentro del ciclo Carta Blanca, ofrecieron Rebobinar de Pablo Fermani y El Resto de Nosotros de Juan Farfán.

Este fin de año marcó también un fin de ciclo dado que finalizó su contrato como directora. ¿En qué medida pudo alcanzar los propósitos con los que llegó al cargo?
En principio, me acaban de pedir que continúe un año más. La Compañía había propuesto que fuera un período de gestión de dos años pero realmente, y con mi experiencia anterior en el Ballet Folklórico Nacional (BFN), pude ver que dos años es poquísimo para un director. Poner en marcha el circuito administrativo para que cualquier proyecto se concrete demanda muchos meses. Logramos que nuestros proyectos se sostuvieran en el tiempo, y eso es fantástico.

NUEVO DESTINO
Margarita Fernández recibe a Balletin Dance en su oficina del segundo piso del Centro Nacional de la Música y la Danza, en el barrio de San Telmo. El trayecto hasta allí da cuenta del deterioro del histórico edificio de la ex Biblioteca Nacional, donde trabajó por años Jorge Luis Borges: cráteres en el piso, ascensores que no funcionan.

¿Está confirmado que se mudan al ex Instituto Garrigós?
“Este lugar pasa prontamente a refacciones que van a ser severas. Entonces nos tendremos que habituar a un nuevo espacio que seguiremos compartiendo con el BFN” señaló la directora. El ámbito fue preparado para albergar al desaparecido ballet dirigido por Iñaki Urlezaga, cuando dependía del gobierno nacional. Algunos bailarines no estaban muy entusiastas al enterarse de la mudanza. “Yo soy de los que creen que cuando se cierra una puerta se abren dos ventanas. Que nos ubiquen en un espacio con dos salones, con sala de escenografía, sala de vestuario, área de lavado, es importante. El Garrigós tiene su historia, fue un orfanato, pero tal vez el arte lo tiña ahora de color y de música. Era un lugar al que la gente llegaba porque no tenía dónde ir, y ahora nos recibe a nosotros. Es casi como un mensaje. La Paternal es una zona con muchos artistas emergentes, con nuevas movidas de la plástica toda. Allí haremos un Garrigós de puertas abiertas”.

La llegada de la Compañía a universidades y escuelas es casi una señal de resistencia.
En eso no nos detenemos. Estuvimos en la [Nelly] Ramicone, en la [Norma] Fontenla de Mar del Plata, en la Jorge Donn, en la Universidad de General Sarmiento, siempre dando seminarios, cursos, capacitaciones. En un año acotado en cuanto a presupuesto no nos faltó inteligencia para ver qué cosas se podían implementar con esos fondos.

¿Qué cree que se podría hacer para captar nuevos públicos para la danza contemporánea?
En un mundo globalizado, es importante tener presencia internacional. Pero lo que más anhelo es mantener la presencia en el interior del país, donde hay mucha necesidad y muchas ganas de recibir esta información. Hay provincias como Tucumán, Chaco, Córdoba, donde la danza contemporánea se trabaja muy bien, pero hemos ido a pueblitos perdidos donde nunca habían visto algo así. Esas han sido de las funciones más emotivas que me tocó presenciar.

CON DEMORA
Nacida en 2009 como un grupo de danza con dirección colectiva, la CNDC tiene desde 2014 un director pero los bailarines mantienen cierto poder de decisión en cuanto a los maestros y coreógrafos con los que les interesa trabajar. Entusiasmada, al cierre de esta edición, Fernández esperaba la noticia de la firma por parte del Jefe de Gabinete, Marcos Peña, del decreto que oficialice la creación de la Compañía (¡después de diez años!) y que regule por completo su funcionamiento e incluya a los bailarines dentro del Convenio Colectivo de Trabajo.

¿Cuál considera que es el mayor atractivo de la CNDC?
Es muy heterogénea en cuanto a formaciones, a líneas expresivas, a corporalidades. Eso deviene en un resultado muy interesante de intenciones. Ese es su sello distintivo. Hay muchas compañías realmente bellas; ésta, en cambio, es una agrupación interesante de ver, con bailarines que se dejan exponer, sin tanto maquillaje.


Dos Visiones desde Adentro
Virginia López y Mauro Podestá representan dos extremos dentro del grupo de 21 bailarines que integran la Compañía Nacional de Danza Contemporánea, que depende de la Dirección Nacional de Organismos Estables de la Secretaría de Cultura. Ella llegó al elenco casi en sus inicios. El se sumó hace un año y tres meses. “Más adelante, todos los integrantes comenzamos a tener injerencia y participación a través de una dirección colegiada. Pero una estructura tan horizontal resultó conflictiva, y llegó un momento en que se nos hizo muy difícil de sostener. Se resolvió entonces delegar algunas cuestiones en la figura de un director. Pero mantuvimos ciertas facultades, como poder elegir los maestros, coreógrafos y seminarios. E ir armando un proyecto de largo plazo”, cuenta la bailarina.
A Mauro Podestá le interesó “la posibilidad de trabajar con distintos coreógrafos y además esta modalidad que nos permite decidir ciertas cuestiones. Esto nos ayuda a reflexionar en todo momento sobre cuáles son nuestras necesidades de creación y de formación”.

La gestión de Margarita Fernández se extiende un año más ¿Cómo lo tomaron?
VL. Nos duele tener que aceptarlo porque no es lo que ideamos como proyecto. Claro que no todos pensamos igual. Yo estoy desde el inicio y tengo una visión, y otros que quizás ingresaron hace poco entienden a la Compañía de otra manera.
MP. Yo entré a la Compañía durante su gestión y no tengo ninguna queja respecto de lo que ha hecho. Margarita es una mujer muy trabajadora, a la que le gusta lo que hace. Me parece positivo que continúe un año más.
VL. Nos hubiese gustado que no se nos exija continuar con una directora que ya cumplió su ciclo. Quién sabe, quizás se la votaba nuevamente. Pero no se nos dio la chance de poder decidirlo.

El Ballet Folklórico tampoco tiene la posibilidad de poder elegir a su director.
VL. Pero el BFN tiene otra historia. No tienen la misma génesis ni lo que nosotros elegimos defender.

¿Qué esperan para el 2019?
MP. Me interesaría que vengan algunos coreógrafos nuevos para empezar a tener una visión más ‘contemporánea’ de lo que somos. Y también poder llegar más a las provincias, a otra gente, para que no se vuelva todo tan endogámico. Que nuestro público no termine siendo siempre los mismos bailarines.

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Daniel Sousa
Licenciado en Periodismo (USAL). Integra desde hace dos décadas la redacción del Diario La Prensa y colabora en las revistas Fortuna, Buenos Anuncios, y en el Diario Perfil. Asesora a diversas empresas y proyectos artísticos en materia de comunicación. Escribió en las revistas Ohlanda, Buzz y Off. Ligado a la danza desde su niñez, fue miembro del Ballet Salta y realizó giras al exterior con distintas compañías de tango y folklore.