Una tarde con mucha danza

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El Buenos Aires Ballet, retomó su actividad a toda marcha. Foto: Máximo Parpagnoli

Federico Fernández, primer bailarín del Teatro Colón, director y mentor del Buenos Aires Ballet, sigue pujando con sus galas de ballet para que más público conozca el arte de Terpsícore.

El domingo 3 de octubre en el Teatro Astral de Buenos Aires, se presentó nuevamente el BAB con un programa ecléctico y atractivo.

No faltaron los pas de deux clásicos y neo clásicos para los amantes de este género, y además los hubo contemporáneos, al ritmo del 2 x 4, jazz y un único solo de jazz contemporáneo muy de en estos tiempos.

La función abrió con el ‘Adagio de Espartaco y Frigia’, con coreografía de Attilio Labis y música de Aram Khachaturian, encarnado por una correcta Lucía Giménez, a quien le falto conectar un poco más con su partenaire Nahuel Prozzi, que mostró en escena una potencia y energía propia de esta historia.

El único solo de esta gala ‘Identidad’, con tiente de jazz contemporáneo, lo brindó Julieta Zabalza, invitada asidua de la compañía. Zabalza es también la coreógrafa de esta pieza, donde ella misma se pregunta sobre todas las Julietas que habitan en ella. Las cuatro sillas sobre el escenario restaron a la pieza, ya que todos los movimientos planteados por la intérprete fueron ejecutados con altísima calidad. El tema ‘And this is how it ends’ del compositor y pianista japonés Daigo Hanada fue uno de los aciertos de la creadora.

Una de las perlitas de la tarde fue ‘Chopin Número 1’, del coreógrafo argentino sobre música de Fredéric Chopin. Los intérpretes Sol Rourich y Benjamín Parada, ambos integrantes del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín deleitaron a la platea con una entrega inusual. Quizás la emoción que vivieron sobre el escenario, fue producto de que ambos artistas ya se empiezan a despedir de la compañía que los cobijo por tantos años, el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín.

Otro de los destacados de la tarde fue el pas de deux de ‘Carmen’ en versión de Marcia Haydeé (una de las más importantes bailarinas del siglo XX, ex directora del de y musa inspiradora de John Cranko) muy bien interpretada por Sofía Menteguiaga y sobre la partitura musical de Georg Bizet.

El pas de deux de ‘Diana y Acteón’ es un divertissement del ballet ‘La Esmeralda’. La versión que conocemos comúnmente en la actualidad, fue coreografiada por Agrippina Vaganova para el Teatro Kirov/Mariinsky en 1935.  Rocío Agüero y Jiva Velázquez tuvieron la difícil tarea de encarnar a estos míticos personajes. Agüero salió airosa en su variación, quizás le faltó remarcar los gestos y movimientos característicos que recuerdan su arco, puntería y determinación. Por su parte, Velázquez, fue muy sólido en su técnica e interpretativamente siempre en continuo crecimiento. La música de Ricardo Drigo ayudó a brillar a ambos intérpretes. El público agradecido.

‘Ba-Babadup-Ba’, coreografía de sobre música de Bobby Timmons / Joe Zawinul, ya forma parte del repertorio del BAB. Es una pieza que hace mover al espectador más aburrido. Y Abruzzo no lo hace solo, su compañera de pista Julieta Zabalza también contagia con su ritmo (ver Balletin Dance: https://balletindance.com/2019/03/10/frescura-de-ballet/).

Para finalizar el espectáculo, la compañía homenajeó con un paso a dos, al maestro Astor Piazzolla con ‘Milonga del Ángel’ al cumplirse los 100 años de su nacimiento. ‘Piazzolliana’ es una creación de Micaela Spina y asistencia coreográfica de Manuco Firmani, llevada a escena por la longilínea Sofía Menteguiaga y Federico Fernández, ambos de muy buen desempeño.

Cuando parecía haber concluido el dúo y el público festejaba con un cálido y cerrado aplauso, irrumpió a modo de bis el ‘Concierto para Quinteto’ donde el lenguaje coreográfico giró hacia lo for export y aunque el auditorio celebró las destrezas de ambos bailarines, esta pequeña coda no logró redondear la propuesta inicial.

El Buenos Aires Ballet seguirá ofreciendo funciones el 11 de octubre en el Cervantino de Azul; y el 24 de octubre en el Teatro Municipal en San Nicolás. A todos los amantes del ballet, recomendamos no perdérselas. La entrega emocional de los bailarines (además de su calidad artística) hace de cada función un encuentro inolvidable.

Galería fotográfica de Máximo Parpagnoli: