Frescura de Ballet

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Lorena Sabena en La Pregunta. Foto: Carlos Villamayor

El Buenos Aires Ballet (BAB), conducido por Federico Fernández comenzó el mes pasado su temporada 2019 con nuevo repertorio

 

El sábado 16 de febrero, el BAB se presentó en el Teatro ND Ateneo de la ciudad de Buenos Aires, con un programa que permitió una variedad de estilos estimulante, en solos y dúos. El año comenzó con cambios estructurales, puesto que Karina Battilana se alejó de la producción y por el momento Fernández no buscará reemplazo.

Lucía Giménez y David Gómez abrieron la noche con Guillermo Tell de August Bournonville, un estilo que él maneja con soltura, sobre todo para las baterías por sus pies estéticamente diseñados para cruzarse; mientras que ella inicia una etapa profesional con estudiado desempeño.

Ludmila Galaverna y Emanuel Abruzzo mostraron el hiper-clásico pas de deux de La Bella Durmiente. Ella se destacó por ofrecer una suavidad y dulzura inquebrantable mientras que él logró cuidada prolijidad de estilo.

Emilia Peredo Aguirre y Jiva Velázquez se atrevieron al energético dúo de La Esclava y El Mercader de El Corsario, conformando una pareja sumamente agradable. Dotaron a sus papeles de un acertado plus actoral que sumó al virtuosismo de la pieza.

Ayelén Sánchez y Federico Fernández (con nuevo corte de pelo que cambia su fisonomía por completo) cerraron la primera parte de la noche con Giselle (segundo acto). Una pieza que siempre es difícil de compaginar en una gala de explosivos pas de deux, por su mortuoria atmósfera. Una buena dupla, que alcanzó los detalles del estilo romántico.

Lorena Sabena estrenó La Pregunta, un breve solo de corte contemporáneo creado para ella por Anabella Tuliano. Con su personalísimo estilo, la coreógrafa logró extraer potencia y expresividad en Sabena, bailarina exquisita, que se desenvolvió en el marco de un oscuro interrogante que finalmente no se devela.

Giménez y Velázquez fueron frescos representantes de Aguas Primaverales para dar paso nuevamente a una creación de Tuliano: Conversaciones. Esta vez mucho más angelical, compuesta para Peredo Aguirre y Gómez, quienes entrelazaron dulces y bonitos diálogos.

Continuó Ba-Badabup-Ba de Emanuel Abruzo, interpretado por él mismo junto a Julieta Zabalza, que mostró la gran versatilidad de este bailarín. Con precisos tempos de jazz, algo de euforia, juegos de dinámica y cualidades.

Para finalizar, El Talisman, por Camila Bocca y Federico Fernández. Una espléndida pareja, de largas líneas, que tuvo que sortear las pequeñas dimensiones del escenario, limitando sus desplazamientos.

El grupo se mostró prolijo, cuidado, sin desbordes y entusiasmado. Volverán a este mismo teatro el 27 de abril.