40º aniversario

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Mensajes de los directores

Balletin Dance se comunicó con los diferentes directores del Ballet Contemporáneo a lo largo de estas cuatro décadas de vida. A continuación, una síntesis de sus mensajes para esta celebración:

 

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“La danza toda en su diversidad señala un portal de acceso y fuente, una dirección en la que se alinean efectos de tal relevancia psicofísica y espiritual, que el hecho de celebrar hoy el aniversario de una Institución capaz de trascender las inclemencias socio políticas y culturales también nos advierte y recuerda sobre ciertas responsabilidades ineludibles y propias de los que participamos en la construcción de esas mismas instituciones. Dicha participación asume múltiples naturalezas: los que permiten que algo sea posible, los que conciben, proponen, disponen, organizan y ejecutan un producto, los que lo preservan y actualizan, los que divulgan y comunican, los depositarios del mismo. En tal encadenamiento subyace, a veces en forma de pasión, una actitud desinteresada de servicio a la comunidad, un imprescindible y aparente ingenuo amor, una comunión. La del tiempo de fiesta que impone toda celebración”.

 

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“Este ballet tiene dos gloriosos antecedentes, Asociación Amigos de la Danza y el Ballet Contemporáneo que creó César Magrini en 1968, dirigido por Oscar Araiz. En ambos trabajé como bailarina. Luego, entre el ‘72 y el ‘77 hubo cinco años sin ballet municipal de danza contemporánea. En este último año que menciono, se creó el actual Ballet y el Taller por iniciativa de Kive Staiff y bajo mi dirección. La época, se darán cuenta, era muy difícil pero, sobrevivimos. Ahora se cumplen cuarenta años de la existencia de estas dos instituciones danzantes… esto me hace muy feliz y espero que crezcan y se multipliquen, sobre todo en momentos como este, de violencia y frivolidad. ¡Felicidades!

 

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“…1977. Año mágico e intenso, de una institución que surge como Grupo de Danza Contemporáneo, con solo nueve integrantes, seis mujeres y tres varones, bajo la atenta dirección de Ana María Stekelman, quien formó y dirigió la escuela y la compañía al mismo tiempo.  (…) Comenzamos trabajando en lo que había sido una antigua sala o biblioteca pública en un bello barrio cerrado, estilo inglés, pegado a la plaza Los Andes, hasta que la gente del lugar se canso de ver a ¨esa gente rara¨ que veníamos a ser nosotros, de nuestro bullicio y nos echaron de ese sitio. Gracias a Kive Staiff, director general del , y mentor de la creación del Grupo de Danza, el Taller y los Títeres, fuimos a recalar al mismísimo , que se convirtió en el sitio emblemático de la danza contemporánea argentina, donde pasaron bailarines y coreógrafos de todas las escuelas y estilos de danza.  (…) De los cuarenta años de historia, más de treinta y cinco años de mi carrera son los que me han ligado al Ballet del San Martín, primero como bailarín y asistente, luego como coreógrafo y finalmente como director artístico. (…) sin duda ha sido el proyecto más importante de toda mi carrera artística. Nada de esto lo he hecho en soledad, siempre he conformado excelentes equipos de trabajo, que me han ayudado y apoyado (…) Mis gracias a , Miguel Elías, Elizabeth Rodríguez e Ilse Wiedmann. (…) Muy feliz cumpleaños querido Ballet Contemporáneo del , y brindo por muchos otros cuarenta años mas”.

 

“Formé parte del Grupo de Danza Contemporánea, luego Ballet Contemporáneo desde 1977 hasta 1987. Fue, quizás, una de las experiencias más intensas y ricas de mi vida como bailarín, coreógrafo y finalmente director asociado. Y no sólo por pertenecer al Ballet sino también por estar integrado al Teatro San Martin que dirigía Kive Staiff: un proyecto enorme, rico, múltiple y creativo que supo ser la vanguardia de aquellos años oscuros para el país. Fueron para el Ballet épocas de experimentación artística y de búsqueda. Bailar y crear para la fabulosa Martín Coronado o el espacio circular de la Casacuberta, sentir la cercanía del público en el Hall y hasta transitar la performance en la vereda del teatro en la tumultuosa Calle Corrientes de esos años, no fueron experiencias menores.
El San Martin fue casa y escuela. Protección y apoyo en momentos duros de mi vida personal. Fue y será mi lugar. Y lo agradezco. Le deseo lo mejor y brindo por muchos años más de vida activa junto al pueblo y sus artistas”.

 

“…el TGSM, ha sido y sigue sintiendo mi casa. Atravesé la puerta de entrada, en los años ‘60, para integrar  la Asociación Amigos de la Danza, que fue bisagra para la danza en la Argentina (…). En 1968, el director del teatro en aquella época, convocó a Oscar Araiz para crear la primera compañía de ballet del TGSM. (…) integrada por bailarines con una amplia gama de personalidades, que le imprimía un sello muy particular. (…) Éramos y seguimos siendo una familia (…) Ahora, somos la legendaria compañía que fue y sigue siendo respetada y valorada, por críticos colegas y público.

En 1990, Emilio Alfaro, director del teatro en ese momento, le propuso a Oscar Araiz la dirección del Ballet y me convocó como directora asociada y a Renate Schottelius como asesora artística, conformamos un sólido grupo de trabajo. Recibimos un excelente grupo de bailarines, y la compañía realizó giras al interior de Argentina y por diferentes países de Europa. (…) todo ello fue y es para mí, un orgullo muy grande. (…)”