Un Baile Feliz

0
81
Los hermanos Claudia, Ernesto y Ricardo Biggeri, precursores en Argentina del swing. Foto: M√°ximo Parpagnoli

Ya cuando los afroamericanos hac√≠an ruido con su danza sincopada sobre la m√ļsica swing en salones segregados, un encabezado dec√≠a: Lindy hops the Atlantic (Lindy salta el Atl√°ntico) en referencia a uno de los primeros vuelos transatl√°nticos, realizado por el aviador Charles Lindbergh apodado Lucky Lindy (1927). Debido a los pasos a√©reos, la danza fue bautizada en homenaje al ‚Äúsalto‚ÄĚ del aviador

 

En el cambio de milenio, justo cuando las rockerias del Gran Buenos Aires se llenaban y amantes del rock and roll ense√Īaban en territorios del 2×4, √©stos recib√≠an a bailarines de swing interesados en el tango, y all√≠ se produjo el encuentro. El inter√©s fue natural, en aquellas √©pocas de las cintas de video en VHS, y el incorporar esta nueva danza tom√≥ tiempo: charlas, clases y viajes a reinos del norte.

Tres hermanos fueron los que dieron el puntapié inicial: Ernesto, Ricardo y Claudia Biggeri, reconocidos precursores de la creciente comunidad argentina de swing. Ellos pronto supieron que la nueva danza había que estudiarla, a diferencia del rock que se aprende yendo al baile. Porque hay varios estilos, dependiendo de las ciudades, ambientes y condiciones donde se desarrollan, situaciones raciales y sociales.

Una se√Īora en zapatillas sincroniza los movimientos de sus pies con los de su joven partenaire s√ļper tatuado. Una pareja de mediana edad luce suavemente sus mejores galas al lado de otra donde folower y leader son chicas, y otra cuya diferencia de estatura y est√©tica no les impide su aventura acrob√°tica (con el peso en la punta de los pies, todos juegan y se nota en las sonrisas y bromas), cada cual con su manera de marcar los contratiempos, pausas y variadas formas de abrazo sobre el piso de madera. En la pausa, dos estudiantes de matem√°tica que bailaban juntos le cuentan a Balletin Dance que se sumaron a las clases porque es una danza l√ļdica, ni solemne, ni de levante. Su profesor les dijo: ‚ÄúHacemos un paso, si nos sale bien: lo festejamos; y si nos sale mal: nos re√≠mos‚ÄĚ. Entonces ellos aprenden ambos roles, para guiar mejor, y aceptan invitaciones de mujeres para salir a jugar, burlando la tradici√≥n.

Los saludos que se ofrecen al llegar a una fiesta, muestran que hay una comunidad del swing m√°s all√° del encuentro en la pista. Como los domingos en el Parque Centenario de la ciudad de Buenos Aires, que surgieron hace 8 a√Īos de la necesidad de Christian Sanz de incrementar los asistentes en una clase en la que hab√≠a quedado como √ļnico alumno. Estos encuentros al aire libre re√ļnen a profesores y estudiantes en el colorido piso, y ahora que Sanz se mud√≥ a Estados Unidos est√°n a cargo de Eduardo Ledebur y Marcela de Oliveira, quienes se ocupan de la convocatoria y la log√≠stica.

Christian Sanz empez√≥ estudiando con los hermanos Biggeri, y en conversaci√≥n con esta cronista asegur√≥ que viaj√≥ en busca de perfeccionamiento, pero que all√° existen menos eventos que en Buenos Aires. Inclusive encontr√≥ que el festival de Detroit, otrora uno de los m√°s grandes, ya hab√≠a perdido su brillo. ‚ÄúAc√° el swing pas√≥ de moda‚ÄĚ, sostuvo. Tambi√©n en Argentina, junto a Diego Des Justo, comenz√≥ Parada Swing otra fiesta semanal en diferentes locaciones (ahora a cargo de Banana Swing: Florencia Linardi y Diego) donde se congregan todo tipo de cuerpos, est√©ticas y edades, y donde las manos tomadas marcan un eje alrededor del cual giran en un peque√Īo espacio. Eso s√≠: siempre con banda en vivo transitando diferentes ritmos. Y es que no s√≥lo de lindy hop vive el swing. Charleston, balboa, autentic jazz, shag, boogie wooguie, blues: ritmos negros, asimilados o no por los blancos estadounidenses en diferentes √©pocas y circunstancias. Cada uno, particular en cadencia y movimientos, hace a la variedad del swing. De lo m√°s sencillo a lo m√°s acrob√°tico, del abrazo pegado al casi nulo contacto visual entre la pareja.

Otra actividad caracter√≠stica es el Jam, donde un agasajado empieza bailando con un compa√Īero y una ronda de bailarines hace palmas a contratiempo, para ir turn√°ndose formar parejas y seguir la fiesta. Esa din√°mica tambi√©n sucede en la comunidad, donde, por ejemplo Manuel Bicain quien produc√≠a con Juan Villafa√Īe la fiesta Swinging Party (hoy junto a Mariel Gastiarena), son los due√Īos de la flamante escuela Swing City donde se respira la cultura en cada uno de sus salones nombrados como m√≠ticos clubes estadounidenses. Creadores de un m√©todo de ense√Īanza y formadores de instructores, tienen filiales en C√≥rdoba, Rosario, Lima (Per√ļ) y Sheffield (Inglaterra) donde se transmite su visi√≥n del baile. Adem√°s de la pr√°ctica de los mi√©rcoles y la fiesta de principiantes, producen hace siete a√Īos el Campeonato Porte√Īo de Swing (Capos), y el Swing City Challenge, con asociaciones entre festivales de Brasil, Corea, Chile.

El trio, viaja a festivales europeos donde aprende, ense√Īa y baila. Cuenta Bicain que en Europa est√° muy difundida la cultura swing y se realizan m√°s concursos que aqu√≠, donde todav√≠a hay cierta resistencia. Algunos bailarines los rechazan por no ver la necesidad de competir, otros los toman como una oportunidad de desafiarse a s√≠ mismos y aprender de los otros concursantes.

Sucede que en Buenos Aires todos los d√≠as hay fiesta lindy, concursos y festivales (como el Fifty/Fifty de Cultura Swing-Biggeri Bros) y pr√°cticas al aire libre como la recientemente inaugurada del Parque de La Estaci√≥n en Once (de Paul Laus, Ra√ļl Flores y Daniel Cort√©s), shows particulares y muchas clases. Aunque hay menos oportunidades de ver lindy hop, se menciona su aparici√≥n en el Festival Internacional Buenos Aires Jazz, donde las bandas musicales invitan a parejas de bailarines, en el ciclo La Batalla: Swing en el Konex (2010) seis parejas patearon de lo lindo con la Antigua Jazz Band, hubo un flashmob de swing organizado por la escuela ¬°Bail√° Swing! de Lu Salinas y Jos√© Zarazaga, y se lo pudo ver en la √ļltima edici√≥n de Ciudanza, el Festival de Danza en Paisajes Urbanos que organiza el gobierno de la ciudad. Como parte del espect√°culo 50 dirigido por Gabriela Prado y Mart√≠nez Almir√≥n, Swing L√≠mites Dance Crew liderada por Manuel Bicain hizo su aporte swing. Con la denominaci√≥n crew tomada de las danzas urbanas, las cuatro parejas, pasean por el swing, tap y authentic jazz, en concursos y festivales. Seg√ļn el realizador ‚Äútenemos un nivel alto en el baile social y mucha gente se queda en eso, pero hay pocos bailarines profesionales, con dedicaci√≥n exclusiva. Para hacer un espect√°culo se necesita experiencia, bagaje cultural, hist√≥rico, adem√°s de una t√©cnica m√°s apurada, conceptos coreogr√°ficos, musicales, est√©ticos‚ÄĚ.

En algo hay acuerdo: el esp√≠ritu es alegr√≠a, buena onda, improvisaci√≥n sobre la m√ļsica, conexi√≥n con el compa√Īero, y al terminar la pieza, levantar las manos y chocar los diez. Frankie Manning (bailar√≠n emblem√°tico estadounidense), dijo: ‚ÄúNunca he visto a un Lindy Hopper que no sonriera. Es un baile feliz. Te hace sentir bien‚ÄĚ.

Artículo anteriorEl Festival que Queremos
Art√≠culo siguienteAudici√≥n en Buenos Aires para el Ballet Nacional del Per√ļ
Paula Lena
Licenciada y profesora de Historia ‚Äď PUC Minas Gerais, Brasil. Estudi√≥ danza cl√°sica, contempor√°nea, danza teatro, composici√≥n coreogr√°fica, tango y actuaci√≥n. Desde 1989 dedicada a la danza del vientre y danzas orientales folkl√≥ricas femeninas, formada por maestros nativos de Medio Oriente. Practica Giro Sufi desde 2006 y desde 2009 es disc√≠pula de la Orden Suf√≠ Naqshabandiya. Dicta talleres en su propio estudio y en Brasil, Uruguay, Chile, Portugal y Espa√Īa. Ha publicado art√≠culos en diferentes medios gr√°ficos y digitales, sobre su investigaci√≥n en historia y t√©cnica de la danza √°rabe femenina.