La Compañía Nacional Danza, bajo la direccion artística de  abrió su temporada 2016 el mes pasado en el Teatro Opera de la ciudad de Buenos Aires

Iñaki Urlezaga pensó en un programa mixto para abrir su temporada actual, integrado por Cuentos de Chopin, y . La noche en la que asistió este cronista, la Orquesta Académica de Buenos Aires bajo la batuta del director adjunto Carlos David Jaimes, tuvo un tibio desempeño.

El espectáculo comenzó con Cuentos de Chopin, una coreografía del propio director e inspirada en las geniales partituras musicales del compositor y pianista Frédéric Chopin. Cuatro parejas de muy buen desempeño técnico e interpretativo (Sofia Carmona-, -*-Iñaki Urlezaga y -Nahuel Prozzi*) sortearon sin difi cultades las complejas combinaciones propuestas por Urlezaga, en esta obra muy bailada que permitió el lucimiento de todos los protagonistas. Si bien es una pieza abstracta, sin argumento, la escenografía planteada por Daniel Feijoo (cuatro columnas que forman parte de una casa de estilo), las proyecciones en el telón de fondo (un inmenso jardín cuyo cielo cambiaba de color marcando el paso del tiempo) y la iluminación, permitieron reconocer diferentes momentos anímicos que atraviesan generalmente las parejas a lo largo de sus vidas: el despertar del primer amor, el dolor del desengaño, la pureza del amor eterno y el fuego que la pasión conlleva.

La segunda parte de la noche se inició con la versión completa de Carmen, del coreógrafo Alberto Alonso sobre partituras de Georges Bizet-Rodion Schedrin. Ya al abrirse el telón, en el aire se respiraba la tragedia que estaba a punto de acontecer.

Eliana Figueroa en el rol de Carmen, logró convencer a sus pretendientes y al espectador. Los enamoró, los traicionó y fi nalmente murió asesinada por Don José. Los tres protagonistas varones estuvieron a la altura de la obra, destacando Urlezaga (Don José)
y (Torero) por su prestancia e impecable ejecución de su variación. De la misma manera Ana Claudia Magagnin (El Destino) tuvo un acertado desempeño, con buenas líneas y fuerte temperamento. El cuerpo de baile masculino cumplió en su hacer así como las cuatro cigarreras (Manuela Bruno, Anahí Araujo, Dulce Gil y Sofi a Carmona) siempre a tempo.

Para finalizar, Bolero, del coreógrafo húngaro Aurel Milloss y música de Maurice Ravel. Se trata de una obra de gran fuerza, que hoy luce antigua a la audiencia, cuyas secuencias se incrementan junto a la melodía hasta su explosión final. Con toda la compañía en escena, llena de acción, se descubrió a Flavia Marcantonio (Mujer Endemoniada) quien opacó con su danza al joven Luis Reymunde (Demonio).

* Primeros bailarines invitados


Próximas actividades
En octubre se presentará el segundo programa de la compañía Danza dependiente del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, que incluye Serenade de George Balanchine, Cantares del argentino Oscar Araiz, y fi nalizará con el tercer acto de Raymonda. El estreno tendrá lugar en el Teatro Opera de Buenos Aires, para emprender luego, una gira que abarcará el Litoral argentino.