70º Aniversario

0
102
Claudia García en Don Quijote, el mes pasado en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Foto: Buby Bode

Se cumplen 70 años desde la fundación del , elenco latinoamericano que supo posicionarse en el mundo, con su propia escuela en técnica de danza clásica. Este año, la 26º edición del Festival Internacional de La Habana, será en su homenaje, del 28 de octubre al 6 de noviembre

es una joven bailarina del Ballet Nacional de Cuba (BNC), que ha debutado en la Kitri de Don Quijote a los 21 años. La inserción de jóvenes figuras en los roles protagónicos es un buen síntoma para esta compañía que, de cara a su aniversario 70, ha decidido apostar por las nóveles promesas y su desarrollo más inmediato.

Intérprete excepcional, Claudia García se graduó de la Escuela Nacional de Ballet Fernando Alonso hace tres años. Ella es una de esas artistas estudiosas y, definitivamente, en su proyección ha bebido de las enseñanzas que ha ido dejando una larga estela de intérpretes femeninas fabulosas.

En conversación exclusiva con Balletin Dance, la joven comentó de sus sueños y de las ganas tremendas de bailar de las nuevas generaciones que hoy defienden la imagen de la compañía cubana.

¿Cuáles son sus principales referentes del BNC a la hora de enfrentar el escenario?

Me llaman mucho la atención la generación de las Tres Gracias: Ofelia González, Amparo Brito y sobre todo Rosario Suárez (Charín). Me gusta mucho su musicalidad, el ataque técnico, el dominio del escenario. También las Cuatro Joyas, , por supuesto. Todas me han marcado por su valentía en el escenario. Estudio todas esas generaciones, porque me aportan detalles de estilo.

¿Cómo prepara los roles protagónicos?

Después de los ensayos sigo estudiando en mi casa, miro videos de esas bailarinas referenciales para mí. También trato de leer algún libro que esté relacionado con el tema, o algún artículo que me pueda aportar un poco más.

¿Cuál es la situación del BNC de cara a su aniversario 70?

Ahora somos todos muy jóvenes, pero considero que tenemos muchas ganas de trabajar. Son bailarines que se quedan hasta tarde, aun cuando se hayan acabado los ensayos, muchos se quedan practicando, preparándose. Veo a los muchachos egresados de la Escuela con muchas ganas de incluirse en cada nuevo montaje. También hay mucha solidaridad de los más avanzados con los más jóvenes. Ves la disposición de enseñarle la coreografía, de buscar la oportunidad para integrarlos. Se están haciendo muchos talleres de cuerpo de baile con los egresados, para ir trasmitiéndoles el estilo, los detalles, que son muchos y muy específicos. Siento que hay espíritu de cooperación y aprendizaje.

Claudia García, comienza a asumir roles protagónicos, después de hacer el Destino del ballet Carmen, la Reina de Willis de Giselle, Lisette de La Fille Mal Gardée, y Kitri de Don Quijote. ¿Cuál le gustaría que fuese su próximo debut? “El Lago de los Cisnes –asegura rápidamente-, por la dualidad del personaje, el trabajo con los brazos, creo que sería un reto; el ballet Carmen es otro de mis preferidos. También me gustaría asumir obras de corte más contemporáneo”.

¿Qué otras cosas disfruta además de bailar?

Me gusta mucho enseñar, ser ensayadora y maestra de ballet. Ya lo he hecho con la Escuela. Y aunque ahora mismo no tengo tiempo, es algo que disfruto. Tengo el sueño de tener mi propia compañía en un futuro.

Estudiar de noche, después de terminar el trabajo en el BNC, debe ser un gran esfuerzo. ¿Cómo es estudiar en la Universidad de las Artes?

Aprendo mucho. A pesar del cansancio, siento que cuando llego a mi casa he aprovechado al máximo cada hora del día.

Después de un comienzo de año con una larga temporada de Don Quijote, ¿qué planes hay en este año del aniversario 70 del BNC?

Este año hay Festival de Ballet de La Habana en octubre. Tendremos mucho trabajo. Todavía no nos han informado el repertorio, pero será de una tremenda carga laboral. En este instante ensayo la Reina de las Willis para la próxima temporada de Giselle.

 

Claudia García es una intérprete que en el escenario trasmite un cierto aire que recuerda a aquellas primeras generaciones del Ballet Nacional de Cuba. Aquella “vieja escuela” que definió un estilo particular de asumir el baile en puntas. Hoy, ese espíritu está volviendo en los cuerpos de una generación que derrocha energía y se desborda en el escenario, para confirmar la validez de los bailarines cubanos.

Artículo anteriorUna Misión en el Caribe
Artículo siguienteDos Décadas Triunfantes
Mercedes Borges Bartutis
Licenciada en Periodismo de la Universidad de La Habana (1990). Máster en Arte con Mención en Danza de la Universidad de las Artes de La Habana, donde se desempeña como profesora auxiliar de la Facultad de Arte Danzario. Especialista del Consejo Nacional de las Artes Escénicas de Cuba. Colabora con varias publicaciones cubanas y extranjeras. Dirige la colección Súlkary-Cuba especializada en libros cubanos sobre danza para Balletin Dance Ediciones.