Pequeños Ciclos con Grandes Metas

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Nuevos creadores en nuevos circuitos. Foto: Sofia Montecchiari

La Duncan y Ciclo Líquido son propuestas cuyas metas pretenden dar a conocer nuevos creadores y obras, llegar a mayor cantidad de público y conquistar espacios en donde la danza pueda ser mostrada

 

En la Ciudad de Buenos Aires, aunque no lo parezca, los circuitos independientes para la danza son pocos. La demanda de espacios donde pueden mostrarse trabajos escénicos por lo general supera la oferta de los ciclos y propuestas estatales. Las ganas de llevar a la práctica lo aprendido por los bailarines es evidente, y a veces el acceso a algunos circuitos se dificulta por la falta de herramientas y poco conocimiento del armado de carpetas para el pedido de subsidios y convocatorias.

Sin embargo, existen pequeños círculos independientes en donde jóvenes egresados, estudiantes, bailarines y creadores en potencia, tienen la oportunidad de dar a conocer sus obras y en diferentes formatos. Dos de estas propuestas son Ciclo La Duncan en Espacio Urbano (mayo y junio) y Ciclo Líquido en No Avestruz (junio y julio).

Conscientes de las dificultades que atraviesan los novatos, ambos ciclos resolvieron simplificar los requisitos para recibir las propuestas de quienes desean integrarlos: “Una carpeta con nombre de director, intérpretes, sinopsis y un video de ensayo. Cosas básicas”, explica Emmanuel Palavecino, miembro de La Duncan.

Palavecino también mencionó que para su tercera edición, se seleccionaron obras en proceso. Para la curaduría se tuvo en cuenta el potencial de cada trabajo, la investigación, los conceptos y si existía un material elaborado detrás de escena. “Tuvimos en cuenta que haya un germen y una investigación muy marcada, que fuese lindo llevar a escena, para que el material crezca y se desarrolle”. La Duncan cuenta con seis proyectos: Voltrash de Isidora Aguirre, La Pavada de Ana Slonimsky, No es Necesario de Rodrigo Gatica y Ludmila Mazzuchelli, ¿Hay Alguien Ahí? del colectivo Panabí, Cautivos de Celeste Abancini y Yo Me Alejo más del Suelo de Emilio Bidegain.

Brindar la posibilidad de llevar a escena trabajos inéditos, con público, marca la diferencia. “Es en el teatro y con espectadores donde te das cuenta qué funciona y qué no”, según aseguraron los organizadores de ambos ciclos.

Por su parte, Ciclo Líquido se compone de diez obras seleccionas, a cargo de Órbita Cultural y Castor Producciones, coordinadas por Ayelén Santoro e Iris Intelangelo respectivamente. “La idea es darle lugar siempre a artistas que están surgiendo. Darles espacios para entrenar escénicamente”, señaló Santoro, quien considera que el creador no consagrado tiene pocas oportunidades en los circuitos tradicionales de la danza.

Estas propuestas autogestivas, apuntan hacia el ideal de llegar a otro tipo de público más allá de los propios bailarines, para poder dar a conocer nuevos talentos, asumiendo el rol de conquistar más espacios para la danza en estos tiempos difíciles.