Tres Años de Esfuerzo

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Buenos Aires Ballet. Foto: Carlos Villamayor

Parece imposible imaginar hoy en la Argentina la existencia de una compañía privada de ballet clásico profesional, dedicada a ofrecer los pas de deux más taquilleros del repertorio clásico. El Buenos Aires Ballet, dirigido por Federico Fernández, es un ejemplo de perseverancia y emprendedurismo

 

Hace tres años, Karina Battilana le propuso a Federico Fernández producir su agrupación. La profesora de ballet, ex bailarina del Teatro Colón, había incursionado en el mundo de la producción organizando diferentes eventos, más bien de carácter social. “Fue una acción impulsiva, muy pisciana” recordó ella, “pensé que sería más fácil”.

Después de tres años, la dupla ha logrado conformar una temporada anual fija, con espectáculos una vez al mes, en el ND Ateneo de Capital Federal y en el Teatro de Morón, además de sumar otras salas teatrales en el Gran Buenos Aires, algunas provincias argentinas y en el exterior. El próximo mes, partirán rumbo a Bolivia, Perú y Ecuador, con los bailarines que los acompañan desde sus inicios, casi todos integrantes del Ballet del Teatro Colón.

Lo cierto es que hace muchos más años que Fernández insiste con tener su propio elenco. Diversos productores provenientes de otros sectores lo acompañaron sin lograr comprender las especiales características de estas danzas. “Como ella fue bailarina podía entender lo que nosotros necesitamos” dijo Fernández.

Otra de las curiosidades del grupo, fue conseguir desde su formación, sponsors privados y mecenas, que “van y vienen” dijo el director. Justamente acababan de enterarse al momento de esta entrevista, de la pausa de uno de sus mayores contribuyentes (Forcam, concesionaria de automóviles), “por una cuestión que es de público conocimiento, que el país no está bien. Pero volverán a ayudarnos en el futuro”, explicó la productora. Su ayuda económica quizás no fuese muy significativa para la empresa “pero sí para nosotros”

 

La gira

Como Federico Fernández baila mucho en el exterior, invitado a participar en galas y festivales, fue recopilando gran cantidad de contactos “y se los fui pasando a Karina”, quien explicó que armar la gira es como un Tetris: cada actor local, dependerá de la actuación anterior y posterior, para organizar pasajes, que resulten accesibles para todos.

 

La agrupación

Todos los integrantes del BAB son bailarines del Teatro Colón y del Argentino de La Plata. Por eso sus fechas en BAB están limitadas por sus obligaciones primarias. Esta gira de verano, los traerá de regreso indefectiblemente el 14 de febrero “para empezar en el Colón”, señaló Fernández. “Evitamos pedir permisos” para bailar fuera del Teatro, dijo, “no queremos interferir con eso”.

Como director artístico, es quien convoca a los bailarines “todos profesionales” y juntos seleccionan los dúos o solos que interpretarán, “lo elijo yo, pero lo charlo con cada uno”. Si bien comenzaron exclusivamente con clásicos, de a poco “fuimos mechando”, y hoy tienen repertorio contemporáneo y neoclásico, algunos tangos de Julián Galván, coreografías de Emanuel Abruzzo y más recientemente, creaciones de Anabella Tuliano.

La característica del grupo es que cada pareja tiene el mismo rango de importancia. “Yo bailo la misma cantidad de cosas que los demás. En el escenario cada uno tiene sus dos momentos para bailar y hacer lo suyo”, explicó Fernandez.

El elenco fijo, está conformado por Macarena Giménez, Maximiliano Iglesias, Emilia Peredo Aguirre, Jiva Velázquez, David, Emanuel Abruzzo, Ayelén Sánchez, Eliana Figueroa, Facundo Luqui, “siempre predispuestos a trabajar y a proponer”. Varias parejas se rotan en cada espectáculo, e incluso han invitado a bailarines independientes “como Julieta Zabalza (que baila con Emanuel Abruzzo) y ahora incorporamos a Lorena Sabena, para Rosario y el ND, con coreografía de Tuliano”, explicó Battilana.

¿Cómo son estos bailarines? “Lo que tienen es un importante peso escénico”. Para los más jóvenes, el director asegura ver su potencial, “tienen un futurazo”. Sintetizando: “tiene que ver con lo que veo de su potencial, el peso escénico, lo que logran hacer arriba del escenario y lo que despiertan en el público”.

 

Las Razones

Más allá de las ayudas externas que pudieran llegar o no, tener un grupo propio pasó en una primera instancia por “tener mayor cantidad de funciones”, rememoró Fernández. Después, “me gustó poder ir a lugares fuera de la Capital”, donde en general llega poco ballet. “Me gusta la idea de empezar a hacer visibles a bailarines que quizás no lo eran tanto dentro del Teatro y que después terminen haciendo roles en el Colón”. Pero también, este training, de estar saliendo al escenario y cambiando de pas de deux, los ayuda a tener más confianza.

 

El público

De a poco, el Buenos Aires Ballet ha capturado a una audiencia que los sigue. “Tenemos un público que viene casi siempre a todas las funciones” dijo Fernández. Y Karina Battilana, que siempre está recibiendo a los asistentes en el hall de cada teatro y los ve más claramente, afirmó que “ahora está viniendo un público distinto, más joven y de distintos ámbitos”.

 

2019

“Abrimos la temporada del Teatro Metro de La Plata”, apuntó entusiasmada Battilana, “la del Teatro de Morón”, agregó él, y “comenzamos la tercera temporada en el ND Ateneo de Buenos Aires”, confirmó ella.

“Tenemos invitaciones para bailar en Mexico, en San Pablo, Brasil y en dos países más durante el año”. Deberá esperarse a tener el cronograma del Teatro Colón, para verificar si los huecos de sus actividades permiten ausentarse varios días.

Y la novedad del año que comienza pronto, será que esta dupla se arriesgará a un ballet completo. Abrirán la temporada del abono anual del Teatro El Círculo de Rosario, con El Lago de los Cisnes. “Ellos querían un ballet blanco completo y no lo podían tener”, explicó Battilana. Para ello habrá audiciones en Buenos Aires, para contratar cerca de treinta bailarines, mientras que los roles solistas serán encarados por los bailarines habituales del BAB.

 

Agradecimientos

Al finalizar esta extensa conversación, ambos entrevistados quisieron hacer público su agradecimiento, a los bailarines, mecenas, fotógrafos (Alicia Sanguinetti, Carlos Villamayor, Antonio Fresco, Máximo Parpagnoli), a la Fundación Julio Bocca. “Somos muchos -dijo Battilana- no estoy sola”. Luli Matienzo colabora con ella más cercanamente y Emiliano Falcone en los ensayos (los dos del Colón). Y también a Balletin Dance, por su difusión.