Lo Bueno o Bello y lo Malo o Feo

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Trazos indefinidos sobre un cuerpo bailando (CiJuan). Foto: Giselle Otero

Si el mundo, entre la multiplicidad de sus manifestaciones, también es poético, lo es en gran medida por sus ambigüedades y ambivalencias, donde trabaja la poesía con sus afirmaciones y sus dudas. En Querida Elena, en el marco de 4X4, parte del ciclo Danza en Escena, se estrenó Integridad

 

Sobre la base del poema GoodBones, de la norteamericana Maggie Smith(traducido como Integridad), las creadoras, CiJuan (danza, voz, canto), Sol Ceva (visuales, voz, movimiento) y Soledad Núñez Cordo (música, voz, canto), construyeron una obra donde combinan y yuxtaponen, fragmentados, diversos discursos: lingüístico, musical, bailado, visual.

Al comienzo se escucha el poema leído (la musicalidad del texto por Núñez Cordo) al tiempo que se observa una escena que podría aludir tanto a una situación amable, un cóctel por ejemplo (CiJuan inicia con un strapless y tacos altos), como a un velorio (esa primera escena da un cuadro grave, Ceva sentada de cara a la pared). Nota dual, casi contradictoria, pero es que el andamiaje de Integridad se instala siguiendo una operatoria central del poema:el texto de Smith juega con valores opuestos y simultáneos. Dos o tres versos de muestra: “La vida es corta, y yo he acortado la mía de mil deliciosas y desaconsejables maneras (…) que oculto a mis hijos” y “(…) por cada extrañoamable, existe uno que te romperá, aunque se lo oculto a mis hijos”. En esta doble valencia, la autora apunta alto pues finaliza con: “Tu puedes embellecer este lugar”.

El espectáculo juega ese juego potenciándolo. El poema se dice y se repite fragmentado, rompiendo sus versos, introduciendo variantes ambivalentes de sentidos. Igual es el despliegue creado en movimiento, imagen y sonido.

Lo bailado por CiJuan abarca un discurso de expresión corporal que pasa por poses, caminatas, gestualidades y secuencias repetidas de variaciones dinámicas, trabajo de movimiento que sostiene la emotividad expuesta en tensiones y sutilezas. La imagen, a cargo de Ceva, aborda desde dibujos casi a oscuras en una pared a diseños de luz, de trazos digitales, proyectados. Lo sonoro-musical, elaborado por Núñez Cordo, recorre la palabra, la canción y lo meramente musical, también contraponiendo estilos. Estos discursos, solapados, con linealidades que se quiebran como también entran en loops, arman y desarman constantemente movimientos, trazosy sonidos asociando bondades y bellezas a fealdades y violencias en la escena.

Integridad, como espectáculo, en estrecho vínculo con el poema de Smith, propone una visión poética, entre abstracta y metafórica, tanto ética como estética de las confusas o inciertas posibilidades de estar en el mundo, en lo bueno y malo que ocurre como en lo feo y bello que se hace.