Ballroom Dance en Argentina

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Buenos Aires Open, noviembre de 2019. Foto: Facebook Escuela de Baile Social

En octubre de 2009, cuando la movida del ballroom cumplía una década, Balletin Dance publicó como nota de tapa el informe: Bailes de Salón en la Argentina. Cuando el Baile es una Cuestión de Competencia, en el que sus autores, Laura Lifschitz y Carlos Bevilacqua, describían la disciplina y presentaban a los bailarines y maestros más influyentes en ese momento. Diez años después, analiza cómo fue su evolución

 

En el marco de una investigación para la Maestría en de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA), se plantea revisar cuál fue la evolución del mundo del ballroom (en inglés, pista de baile) y cómo está conformado en nuestro país.

Afortunadamente, el panorama es mucho más amplio y rico que el que existía hace diez años: bailarines argentinos muy bien posicionados en el ranking mundial, marcan la historia nacional dentro del universo de este deporte; una Asociación Argentina de Bailes Deportivos (AABD: www.aabd.com.ar) que se ha consolidado con trabajo ininterrumpido desde su creación en el año 2000 y con un número de socios que crece cada año; la cantidad de escuelas de baile de salón se ha multiplicado (muchas en las provincias argentinas), donde se forman jueces, instructores y atletas, con capacitadores invitados del exterior.

 

Arte y deporte

El baile de salón es una codificación internacional de diez danzas populares que se fue afianzando en Europa y desde principios del Siglo XX, conformado en dos escuelas: la inglesa, que luego se constituiría como el estilo internacional, y la estadounidense como estilo americano.

El estilo internacional se divide en las modalidades standard (compuesta por vals inglés, vals vienés, tango europeo, slow foxtrot y quickstep) y latin (compuesto por samba, cha cha cha, rumba, pasodoble y jive) que reconocen las dos organizaciones mundiales reguladoras de esta disciplina: World Dance Sport Federation (WDSF: www.worlddancesport.org) y la World Dance Council (WDC: www.wdcdance.com).

Las variantes desarrolladas en Estados Unidos son smooth (foxtrot, vals lento, vals vienés, tango americano) y rhythm (rumba, mambo, cha cha cha, y swing), que combinan elementos de los estilos standard y latin con influencias de otros bailes.

 

En dance sport, o baile competitivo, se habla de bailarines o de atletas indistintamente, porque es tanto un arte como un deporte. Permite a los participantes mejorar su bienestar físico y mental, formar relaciones sociales y obtener resultados en competencia. WDSF dice al respecto en su página web: “La traspasa las barreras de edad, género y cultura. La danza es parte del tejido de toda sociedad. A medida que millones de personas en todo el mundo se mueven según el ritmo que elijan, también realizan uno de los gestos deportivos más universales”. Esta condición fue reconocida en el año 2002 por el Comité Olímpico Internacional, por lo que el dance sport se convirtió en un deporte elegible para ser incluido en futuros .

 

Competir en la Argentina

En el transcurso de una competencia los atletas producen múltiples actuaciones, de 90 a 120 segundos, a medida que avanzan de una ronda a otra. La cantidad de rondas y de parejas, dependerá de la cantidad de inscriptos en cada competencia. En nuestro país suelen ser cinco parejas por ronda.

En la Argentina existe un circuito de competencias, mayormente organizadas por la AABD, que ha incrementado paulatinamente su cantidad y que desde 2016 suma cinco competencias anuales, casi todas desarrolladas en el Colegio San José de Buenos Aires. La danza de salón necesita grandes dimensiones para desarrollarse debido al desplazamiento de los bailarines, por lo que es frecuente que los eventos se realicen también en canchas de básquet.

Algunas escuelas nutren este circuito organizando otras competencias, en todo el país, que pueden o no estar avaladas por la AABD. Si lo están, permitirán sumar puntos para el ranking nacional.

Adicionalmente, cada año se realiza la South American Open (SAO) en el marco de la World Promotions (WP: www.worldpromotions.com), una organización que cuenta con lineamientos propios, y realiza eventos de baile deportivo en distintas ciudades de Estados Unidos y Europa. Si bien no permite sumar puntos para el campeonato nacional, los ganadores se consagran como Campeones Latinoamericanos, en el marco de la WP. El evento se realiza en el hotel Sheraton de Retiro, y se lo considera valiosísimo porque permite compartir la pista con bailarines de distintos países, que llegan a Buenos Aires para vivir una experiencia de turismo cultural relativo al baile; y además es la competencia que más se parece -por su dimensión y despliegue de lujo y elegancia- a las de Estados Unidos o Europa.

 

Ballroom style

La presentación, o presencia, de los bailarines es una parte fundamental de la competencia: vestuario, maquillaje -del rostro y del cuerpo- y peinado, completan el estilo de estos bailes, a tal punto que cada modalidad tiene sus propias características definidas en un reglamento.

Para latino o rhythm, el vestuario es sensual pero refinado. Las mujeres usan vestidos cortos para mostrar el movimiento de los miembros inferiores (si son largos, tienen tajos profundos para ofrecer comodidad y para mostrar las piernas). Los hombres usan remeras o camisas elastizadas, con pantalones de vestir a la cintura y amplios en las piernas. Tanto hombres como mujeres, maquillan su cuerpo para parecer bronceados.

En standard, las mujeres usan vestidos largos, de faldas amplias y torsos ajustados, los modelos deben reflejar que se trata de bailes de época. Los hombres visten trajes o fracs, con camisa, corbata, tirantes o pajarita (corbata de moño). Se utilizan elastizados que permiten la flexibilidad y movilidad y, para lograr el glamour necesario, los vestidos de las mujeres abundan en piedras, encajes, lentejuelas, canutillos, perlas, plumas y flecos. El maquillaje del rostro es muy cargado para las mujeres, destacando la zona de los ojos con colores vivos y brillantes.

 

Mercado del dancesport

Alrededor de las competencias se despliega un mercado de producción y venta de productos y servicios necesarios para lograr el estilo característico de estos bailes. Peinadores, maquilladores, diseñadores de vestuario, marcas de ropa y zapatos para las prácticas; arman sus stands en los mismos espacios donde transcurren las competencias, que suelen durar uno o dos días enteros.

En la Argentina existe un mercado incipiente de nuevas marcas, que comienzan a ofrecer a los bailarines todo lo que antes estaban obligados a comprar en el exterior.

 

Mejor rankeados

www.worlddancesport.org/Couple/Ranking

La pareja formada por Eugenio Dmytrenko y Mery Lenz, compite profesionalmente en el circuito internacional representando a nuestro país desde el año 2016 y hoy están posicionados en el 4º lugar del ranking mundial de la modalidad latino y 34º de la modalidad standard en la categoría Senior I (los mejores resultados de la historia nacional).

Se perfeccionaron con los entrenadores españoles Joan Cayuela y Edgar Borja, y con el italiano Paolo Bosco, ocho veces campeón del mundo en la modalidad standard. En sus propias palabras, sus viajes a Italia significaron el cambio de mentalidad que necesitaban para enfrentar el desafío de competir en un mundial y aspirar al podio. Además de profundizar en la riquísima técnica de estas danzas, perfeccionaron su sistema de entrenamiento con clases de preparación física, elongación, simulación de finales de competencia y ejercicios de musicalidad.

 

El desarrollo del baile de salón en Argentina ha sido enorme desde 2009 hasta hoy, pero aun así falta mucho por hacer y conquistar. Es de desear, que el próximo artículo que analice la disciplina dentro de diez años, encuentre a nuestro país en un lugar privilegiado dentro del ballroom mundial, constituida como referente latinoamericano. Y esto es posible, si se incorpora gestión cultural profesional.

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Macarena Butta
Licenciada en Economía. Estudió Licenciatura en Composición Coreográfica mención Danza en la Universidad nacional de las Artes (UNA) y con diversos docentes de danza clásica, jazz y contemporánea. Actualmente baila ballroom y está trabajando en su tesis de Maestría en Gestión Cultural (FILO-UBA) sobre esa disciplina en la Argentina.