Romeo y Julieta

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El m√°s puro MacMillan de la mano de Lauren Cuthbertson e I√Īaki Urlezaga. Foto: Alicia Sanguinetti

Por Agustina Llumá y Martín Goyburu

El Ballet Estable del Teatro Colón, dirigido por Paloma Herrera, presentó su gran título de la temporada: Romeo y Julieta de Kenneth MacMillan

 

Este magistral ballet re√ļne todo lo que puede pedirse a la hora de pensar en una obra maestra: un gui√≥n eterno, inteligencia compositiva en su coreograf√≠a, impresionantes vestuarios y escenograf√≠a y una partitura inigualable. El drama de William Shakespeare narrado en tres actos a trav√©s del baile sin que falte una sola palabra, apoyado en la conmovedora y desgarradora m√ļsica de Sergei Prokofiev, con vestuario de estudiada narrativa de Nicholas Georgiadis (en una nueva producci√≥n del Teatro Col√≥n, impecable) permitieron el lucimiento de nuestros artistas. La revelaci√≥n de aquellos j√≥venes que debutaban en sus roles protag√≥nicos, la consolidaci√≥n de quienes llevan a√Īos de carrera y la despedida de I√Īaki Urlezaga de nuestro primer coliseo.

Macarena Gimenez, secundada por Juan Pablo Ledo -s√≥lido partenaire-, revel√≥ un pronto futuro de calidad art√≠stica. MacMillan no es sencillo en cuanto a t√©cnica se refiere. Esa sensaci√≥n del espectador de observar movimientos simples, se logra solamente cuando se tiene dominio corporal, pero adem√°s requiere -y fundamentalmente- actuaci√≥n dram√°tica. Y la joven bailarina lo logr√≥. Esa peque√Īa ni√Īa juguetona, vive en un solo acto una vida entera, de sentimientos profundos y universales (ayudada por los cambios escenogr√°ficos que se suceden imperceptiblemente) hasta empoderarse de su tr√°gica historia.

Todos y cada uno de los bailarines encontraron las peculiaridades de sus personajes para ponerlas en escena y cada uno de ellos (incluso el cuerpo de baile) aport√≥ a la construcci√≥n dram√°tica. Los trabajos de conjunto -que son muchos- estuvieron bien ensayados, prolijos, destac√°ndose el primer baile de la fiesta. En este reparto se lucieron Nahuel Prozzi como Teobaldo (precisa actuaci√≥n y gestos convincentes), Emanuel Abruzzo como Mercucio (luego de un precipitado primer acto la noche del debut -es que la velocidad de su danza es descomunal-, fue encontrando el equilibrio justo entre energ√≠a y virtuosismo con el correr de las funciones), Facundo Luqui como Benvolio (de cuerpo dotado para el ballet cl√°sico), Camila Bocca como una de las prostitutas (arrebatada y divertida), Adri√°n L√≥pez como Escualo (impactante sobre todo el d√≠a del estreno) y Norma Molina como la nodriza (de cari√Īosa obesidad).

Camila Bocca como Julieta, tambi√©n junto al avezado Ledo, se destac√≥ por su precisi√≥n t√©cnica, sus arabesques, sobre todo en el tercer acto, se lucieron a m√°s no poder. Con apenas 20 a√Īos, se mostr√≥ fr√°gil y sumisa en su adolescencia, no es dif√≠cil asegurar para ella tambi√©n una carrera de excelente calidad.

Emilia Peredo Aguirre y Maximiliano Iglesias en los roles principales, realizaron una impecable actuaci√≥n. Aguirre, de 22 a√Īos de edad, en su primer gran t√≠tulo conmovi√≥ en el pasaje de los tres estadios. En la escena final su cuerpo desarticulado m√°s el manejo preciso de Iglesias, llevaron a la platea al m√°s profundo dolor.

Edgardo Trabal√≥n (Teobaldo) mostr√≥ una faceta totalmente diferente a su habitual desempe√Īo, esta vez sorprendi√≥ con su personaje fr√≠o e implacable. Otra grata sorpresa fue la interpretaci√≥n de Jiva Vel√°zquez (Mercucio), un joven que crece art√≠sticamente en cada producci√≥n. Tambi√©n Mar√≠a Rosa Mag√°n (Nodriza) se destac√≥ en su interpretaci√≥n.

La despedida

I√Īaki Urlezaga bail√≥ con Lauren Cuthbertson (Royal Ballet de Londres), una bailarina preciosa. Juntos manejan el estilo MacMillan a la perfecci√≥n, por lo que su entrega aport√≥ fluidas interacciones en m√°s que precisos movimientos. El drama se reflej√≥ en escena v√≠vidamente, al punto de encontrar a m√°s de un espectador con l√°grimas en sus ojos, sobre todo al finalizar. Es que adem√°s, se juntaba a la tragedia de Shakespeare la emotiva despedida del argentino. El Teatro a pleno lo aplaudi√≥ incansable, por √ļltima vez‚Ķ