Nahuel Vega. Vocación y Voluntad

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Nahuel Vega, en El Cascanueces con el Ballet del Gran Teatro de Ginebra. Foto: Gregory Batardon

Hijo de una maestra de danza de Mar del Plata, Nahuel Vega descubrió su vocación a temprana edad. Misma época en que su mamá, Mirian Berríos, comprobó su empeño y convicción para formarse como bailarín profesional

 

Balletin Dance se encontró con Nahuel Vega en el Festival Internacional de Ballet de la Habana, donde había viajado junto a su compañía, el Ballet del Gran Teatro de Ginebra, para interpretar Carmina Burana de Claude Brumachon. Poco después, en una breve visita a la Argentina, se acercó a la sede de esta revista junto a su familia, para conversar un poco más.

Desde pequeño miraba los VHS de su mamá y se imaginaba bailando en esas compañías extranjeras. En plena crisis económica argentina (2001), “gané una beca por concurso para estudiar en la Escuela del Teatro Bolshoi de Brasil”. Berríos había participado y ganado varios premios en el Festival de Danza de Joinville por eso conocía bien el lugar. El joven regresó a nuestro país a los 17 años e ingresó al Taller de Danza Contemporánea del Teatro San Martín, y nuevamente estimulado por su madre, participó en varios concursos, “los cuales me hicieron llegar donde estoy hoy”.

En el 2° Certamen Nacional Premio Julio Boca organizado por el Consejo Argentino de la Danza, ganó una beca para el curso de verano del American Ballet Theatre en Nueva York, y en la pre-selección del Prix de Lausanne de Villa Carlos Paz en 2010, “quedé seleccionado junto con Mayara Magri, la futura ganadora”, recordó una vez más. En suiza le ofrecieron becas en cinco diferentes escuelas de Europa y Canadá. “Nuevamente decidí dejar la Argentina y fui al Joven Ballet de Cannes de la Escuela Superior de Danza Rosella Hightower en Francia, quienes muy amablemente cubrieron todos mis gastos (estudios, alojamiento y comida) y conseguí el pasaje de avión a través del Ministerio de Cultura. Estoy muy agradecido de cada pequeño paso que di y a toda la gente que me ha apoyado para llegar donde estoy, pero estos dos últimos son muy simbólicos para mí porque mi familia no hubiera podido cubrir esa gran cantidad de dinero”. Allí estudió dos años y a la vez trabajó como aprendiz en el Ballet d’Europe de Jean Charles Gil. “Por último llegué a Ginebra”.

 

Lo mejor del Ballet del Gran Teatro de Ginebra

“Una de las cosas que más me gusta es su variado repertorio”, asegura. Con dos creaciones al año, a cargo de coreógrafos invitados “nos obliga, a los bailarines, a estar siempre buscando, sin instalarse en lo que uno sabe, lo que sin dudas nutre a nuestra danza. El resto del repertorio (entre piezas neo-clásicas y contemporáneas), hace que estemos cambiando constantemente de calidades de movimientos y formas de interpretación. Es un gran reto”. En su primera temporada en la compañía -dice Vega-, le costó entrar en profundidad en cada una de las trece diferentes producciones del año. “No hay tiempo para aburrirse. Es un poco duro, pero si uno está motivado, es una gran oportunidad para crecer y estar cambiando constantemente”.

“También me agrada la increíble oportunidad de estar girando constantemente. Con la compañía he viajado repetidas veces a Estados Unidos, Canadá, China, Tailandia, Sudáfrica, Brasil, Cuba, Turquía, Israel, sin olvidar Europa en general. Esta oportunidad de estar en contacto con diferentes culturas, me aporta mucho en lo personal. He visto cosas que nunca creí que vería, y esto gracias a mi trabajo”.

 

Sueños a futuro

“La verdad es que estoy cumpliendo mi sueño. Desde chiquito quise bailar en Europa y viajar por el mundo. Lo que quiero es cuidarme, para que pueda extender mis años sobre el escenario. Podría decir que mi sueño ahora es que mi familia y yo, estemos sanos, felices y juntos”.

 

Consejo para jóvenes estudiantes de danza en Argentina

“Que nunca olviden por qué bailan. Que al momento de presentarse a un examen, audición o competición, recuerden bailar con placer. La danza es un gran medio para comunicar lo que uno siente, y si estás preocupado del resultado, se verá en tu danza”.